El primer ministro de Portugal, José Sócrates, mostró hoy su desacuerdo con la crítica a las pensiones y las vacaciones en Portugal hecha por la canciller alemana, Angela Merkel, que se refirió también a Grecia y España.
Preguntado en un acto público, Sócrates dijo que "no está de acuerdo" en que su país deba adoptar medidas en esas cuestiones y subrayó que, en materia de pensiones, su Gobierno ya hizo las reformas necesarias hace cuatro años y no se han pedido cambios en la reciente negociación del rescate financiero de Portugal.
Sócrates matizó que no tiene constancia de lo que afirmó la canciller pero recalcó que su país no tiene por qué modificar la normativa sobre pensiones.
Merkel sugirió el martes en un acto de su partido que Grecia, Portugal y España alteren la edad de jubilación y las vacaciones para que no sean mejores que las alemanas, como forma de sanear sus economías.
El comentario de la canciller fue contestado con dureza por la izquierda portuguesa que le reprochó no haber comparado tampoco los salarios lusos con los de su país, varias veces más altos.
Varios medios portugueses publicaron además datos de organismos internacionales que muestran la coincidencia entre la edad media de jubilación y las vacaciones anuales de los trabajadores portugueses y los alemanes, aunque estos tienen pensiones muchos más altas.
Sócrates se mostró de acuerdo en que Europa "camine hacia la uniformización de esas reglas", aunque insistió en que en Portugal, gracias a las reformas que realizó su Gobierno, la Seguridad Social es sostenible.
La UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que negociaron en abril el rescate de 78.000 millones de euros otorgado a Portugal y le exigieron a cambio un estricto programa de austeridad y reformas, "no encontraron nada" en materia de Seguridad Social, afirmó el primer ministro.
El sistema portugués fue apartado de la situación de "alto riesgo" en 2007 y ahora esta al nivel de los mejores de Europa, aseguró.
Sócrates gobierna en funciones hasta las elecciones anticipadas del próximo 5 de junio tras su renuncia en marzo pasado por el rechazo parlamentario a su cuarto plan de ajuste económico, que llevó a Lisboa a pedir ayuda financiera externa.