La embajada de Suecia en Guatemala y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) suscribieron hoy en esta capital un convenio de cooperación por medio del cual unifican esfuerzos para proteger a la niñez guatemalteca de la violencia y la impunidad.
El convenio establece la creación de un Sistema de Protección de la Infancia, el cual será coordinado por UNICEF con el apoyo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), la cual forma parte del sistema de agencias de las Naciones Unidas en este país.
"Con este convenio vamos a buscar que se garantice una respuesta efectiva de parte del Estado guatemalteco frente a la violencia y la impunidad de crímenes cometidos contra la niñez y la adolescencia", señaló el representante de UNICEF en Guatemala, el español Adriano González-Regueral.
Suecia, por medio de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI), financiará con 7,5 millones de dólares, por un período de cuatro años, el trabajo del Sistema de Protección de la Infancia.
La embajadora sueca en Guatemala, Ewa Werner-Dahlin, dijo que en su país están "convencidos de que la protección de la infancia contra la violencia y la promoción de su activa participación en los asuntos nacionales es la piedra angular de una nueva Guatemala, que necesita urgentemente vivir para proyectar su desarrollo".
El Sistema de Protección contemplará campañas de prevención, acompañamiento y restitución de los derechos de los niños que sean vulnerados por actos de violencia e impunidad.
También abarca unidades de atención directa a los niños víctimas de abusos, violencia o explotación.
Según un estudio dado a conocer a finales de 2007 por la CICIG, el 98 por ciento de los crímenes que ocurren en Guatemala se quedan en la impunidad, debido a la debilidad del sistema de Justicia del país.
De los 6.200 asesinatos ocurridos en este país durante el año pasado, 591 fueron de niñas, niños y adolescentes, de los cuales el 80 por ciento fue ejecutado con armas de fuego.
Guatemala es considerado uno de los países más violentos de América Latina y el que posee el mayor nivel de desnutrición infantil, con un índice del 48 por ciento del total de sus niños de cero a seis años.