La presidenta de la Confederación Helvética, Doris Leuthard, se mostró hoy a favor de que los países en desarrollo formen parte del tratado que sustituirá al Protocolo de Kioto cuando expire en 2012 y no se queden al margen como en la actualidad.
"Hace falta un marco vinculante que prevea obligaciones claras, verificables y que se puedan comparar para todos, en especial para los mayores emisores de gases contaminantes y para los países desarrollados", dijo Leuthard durante su intervención en el plenario de la Cumbre de Cancún sobre el Cambio Climático.
La presidenta helvética se refería así a uno de los puntos más espinosos de esta negociación, que busca lograr un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kioto (1997) cuando expire dentro de dos años.
Las divergencias sobre si se debe prorrogar o no ese protocolo, que entró en vigor hace cinco años y no ha sido ratificado por algunos países como Estados Unidos y China, los mayores contaminadores del planeta, y si debe ser vinculante también para las economías emergentes, se han convertido en el centro de la negociación.
La presidenta de la Confederación Helvética subrayó también que su país quiere un acuerdo internacional que sea "ambicioso" y que todos los países tienen que "aportar sus contribuciones para salir del bloqueo", incluidos los grandes países en desarrollo que no tienen obligaciones respecto a Kioto, como son China, India o Brasil.
Algunos de ellos, como Brasil, dispone de un programa nacional no vinculante que contemplan la reducción hasta el 40% de esas emisiones de gases que producen el efecto invernadero, y China se ha comprometido a realizar recortes de forma unilateral.
Sobre esas economías emergentes, Leuthard consideró que "piden que se les escuche, y eso es totalmente legítimo, pero más poder y derechos significan también más responsabilidades".
Asimismo, se refirió a la posibilidad de tasar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), aunque no elaboró más esa propuesta, y subrayó la necesidad de definir en todos los países los objetivos de reducción de gases contaminantes para que las nuevas tecnologías puedan ser aplicadas a esos aspectos.
Además de resolver si prorrogan o no el tratado de Kioto, los países tienen que resolver otros asuntos, como la puesta en marcha de un fondo de la ONU que estará dotado con 100.000 millones de dólares para ayudar a los países pobres a reducir sus emisiones, así como los relativos a la deforestación o el acceso a las tecnologías que ayudan a combatir el efecto invernadero.