Walmart, la cadena de supermercados más grande del mundo, pidió hoy al Tribunal Supremo de EE.UU. que rechace la mayor demanda colectiva por discriminación sexual en la historia, en la que miles de empleadas piden una indemnización millonaria.
Las trabajadoras de Walmart, que comenzaron su batalla legal contra la discriminación hace 10 años, han llegado al Supremo en lo que es el primer estamento de este pleito: Se trata de delimitar si pueden presentar esta demanda colectiva que empezó representando a un pequeño grupo de ellas, pero que ahora puede afectar a miles.
Hoy, mientras se escuchaban los argumentos en el Supremo, afuera cientos de mujeres manifestaban su apoyo a la demanda, sobre la que algunos de los nueve magistrados del Alto Tribunal ya han expresado dudas respecto a si procede una demanda colectiva o demandas individuales.
Para las demandantes, no hay duda. "Nuestra única oportunidad está en una demanda colectiva", dijo Christine Kwapnoski, quien recordó que las mujeres se enfrentan a una corporación gigantesca.
Kwapnoski recordó cómo "un gerente le gritaba a ella frecuentemente y gritaba también a las otras empleadas, pero rara vez le levantaba la voz a los hombres", y el mismo gerente una vez le sugirió que "se pusiera más bonita, que usara maquillaje y se vistiera de forma más atractiva".
El resultado de la disputa, que de seguir adelante podría conducir a compensaciones multimillonarias, tendrá consecuencias mucho más allá de Walmart, ya que tendrá un claro impacto en las políticas de compañías que discriminan a sus empleados por sexo, raza u otras categorías.
La decisión del Tribunal Supremo afectará también a otros casos pendientes, como la demanda de más de 700 mujeres contra la cadena Cotsco Wholesale, otra gran tienda mayorista.
Walmart, con ventas por 400.000 millones de dólares y ganancias de más de 15.000 millones de dólares en los últimos doce meses, tiene 3.400 locales en 41 regiones de EE.UU., y cuentan con 170 clasificaciones de empleo y más de un millón de empleados.
El intento de querella colectiva, de la que se desconoce de momento si podrá prosperar y acabar en juicio, llegó a involucrar en algún momento a alrededor de 1,5 millones de mujeres empleadas o exempleadas de la compañía, aunque ahora el número de querellantes rondan los 500.000.
En representación del grupo actúan seis mujeres que han estado en el caso casi desde su comienzos en 2001.
El caso comenzó de manera individual cuando el 8 de junio de 2001, Betty Dukes, empleada en una tienda de Walmart en Pittsburg, California, demandó a la empresa afirmando que porque era mujer y negra la compañía la había discriminado tanto en su remuneración como en sus posibilidades de promoción.
Dukes trabajaba como "recepcionista", es decir una de las empleadas que habitualmente saluda a los clientes cuando entran a las tiendas Walmart.
Once días después que Dukes presentó su querella se le sumaron otras cinco mujeres, y luego la demanda se convirtió en un caso de discriminación por género en toda la compañía.
En junio de 2001 el juez federal Martin Jenkins, en San Francisco, aprobó la querella colectiva dentro de algunos márgenes de la ley que determina tales casos.
Ese fallo definió al grupo demandante como "todas las mujeres empleadas en cualquier tienda de Walmart en Estados Unidos desde diciembre de 1998", indicando que ellas "han sido o pueden haber sido sujeto de las políticas de remuneración y promociones cuestionadas en Walmart".
Walmart apeló ante el Tribunal del Noveno Distrito federal, que después de seis años produjo una redefinición del grupo que podría estar comprendido en la demanda colectiva.
Walmart apeló al Tribunal Supremo con tres argumentos principales, el primero de los cuales sostiene que no hay sustento para una querella colectiva porque los cientos de miles de mujeres involucradas "tenían diferentes empleos, en diferentes tiendas, en estados diferentes y bajo la supervisión de gerentes distintos".
El segundo es que la querella colectiva tampoco merece que se le dé curso porque reclama compensaciones atrasadas cuando la regla de la ley al respecto no permite reclamos de dinero bajo circunstancia alguna.
Y el tercer argumento de los abogados de Walmart es que darle curso a la querella de un grupo tan grande violaría los derechos de la empresa bajo la Constitución de EE.UU., y los derechos de las empleadas que no estén involucradas directamente en el caso.