"Vengo a proclamar la buena noticia del proyecto de Dios sobre la familia".
"Bendita sea la divina Providencia que me concede visitar este noble país".
"Con gran ilusión había esperado el momento de besar tierra panameña".
"Al recordar con inmenso afecto vuestros rostros, estoy seguro de que este país aparecerá en mi mente como una gran orquídea, vuestra flor nacional, llamada también la Flor del Espíritu Santo".
"Quiero saludar con particular afecto a vosotros, enfermos, presentes aquí en pequeño grupo".
El jueves 3 de marzo los medios impresos dieron cuenta de la gran movilización de cientos de panameños del interior del país hacia la capital dispuestos a darle la bienvenida al ilustre visitante y recibir de él su bendición.
El mismo día de su llegada todos los periódicos desplegaron fotos del Santo Padre que cubrían todas las portadas y que por primera vez aparecían a color. La palabra más difundida ese día fue "Bienvenido".
Y es que el Papa movilizó a cientos de panameños de todos los estratos sociales y tendencias religiosas del país. Su mensaje tendiente a reafirmar el ecumenismo entre las iglesias cristianas, tal como lo quiso Jesucristo (Jn. 17,21), fue bien recibido.
A 24 horas de su llegada los diarios locales vaticinaban una importante participación del pueblo panameño. Era indiscutible, los ciudadanos habían prestado atención al llamado de las autoridades eclesiales y gubernamentales de vestir no sólo sus casas sino su espíritu de júbilo ante la visita del prelado de Roma.
El sábado 5 de marzo, el país quedó prácticamente paralizado cuando a eso de las 9:35 a.m. el vuelo de ALITALIA procedente de Costa Rica arribó al Aeropuerto Omar Torrijos Herrera.
Las emisoras le comunicaron al país de su llegada, y las iglesias repicaron las campanas. Los conductores hicieron sonar sus bocinas. Fue un momento histórico en Panamá.
Por todos los sitios en donde el Papa pasó durante las 12 horas que estuvo en Panamá, recibió muestras de amor.
El recibimiento, tal como vaticinaron los medios de comunicación, fue apoteósico. Pero, si algo hay que destacar de ese histórico acontecimiento, es que para la grey de la Iglesia Católica la visita a Panamá marcó una diferencia con respecto al recorrido que hizo el "Mensajero de la Paz" por Centroamérica.
Incluso el propio Nuncio Apostólico, en ese momento, José Sebastián Laboa (q.e.p.d.) expresó que si había un país donde el Santo Padre podía prescindir del Papamóvil ese era Panamá y así lo hizo por unos minutos a su llegada al Estadio Revolución. Abordó un vehículo más pequeño sin protección.