La principal opositora birmana, Aung San Suu Kyi, pidió hoy a sus compatriotas que no olviden a los caídos durante la brutal represión del régimen de las manifestaciones democráticas de 1998.
Unas 3.000 personas se calcula que perdieron la vida, la gran mayoría civiles, a manos del Ejército aquel verano.
Suu Kyi, de 66 años y quien en aquella movilización se convirtió en guía del movimiento democrático, acudió a un monasterio de Rangún a rezar y participar en el minuto de silencio en memoria de las víctimas.
Varios centenares de personas asistieron al mismo acto que la Nobel de la Paz de 1991 y quien ha vivido bajo arresto domiciliario 15 de los últimos 21 años por defender la democracia en Birmania (Myanmar).
"Nunca olvidaremos los esfuerzos de aquellos que murieron luchando por la libertad. El espíritu que gestó el movimiento 8888 (por el 8 de agosto de 1988) sigue vivo en todos aquellos que se oponen al régimen", destacó un grupo de organizaciones en una nota conjunta con ocasión del aniversario.
La Asociación para la Asistencia de los Prisioneros Políticos, el Foro por la Democracia en Birmania, el Foro de Jóvenes de todas las Nacionalidades y el Congreso de Jóvenes y Estudiantes de Birmania además presentaron tres peticiones a las autoridades.
Primero, el excarcelamiento de todos los presos políticos, cerca de 2.000; segundo, el cese de la represión de la disidencia; y tercero, el establecimiento de un diálogo fructífero con la oposición política y las minorías étnicas.
Birmania está gobernada por militares desde el golpe de Estado que dirigió el general Ne Win en 1962.
En las elecciones del 7 de noviembre de 2010, la junta castrense cambió de estrategia y entregó el poder a un gobierno formado mayoritariamente por exmilitares.
El actual presidente del país es Thein Shein, general en activo hasta marzo de 2010 y primer ministro del antiguo régimen.