La líder de la Liga Nacional por la Democracia, Aung San Suu Kyi, mantuvo hoy su primera reunión con el presidente de Birmania, Thein Sein, desde que el partido opositor arrasara en los comicios legislativos del pasado 1 de abril.
Durante el encuentro en Naypyidaw, la nobel de la Paz y Thein Sein abordaron el proceso de reformas políticas y el abanico de negociaciones de paz en las que están inmersas el Gobierno y las guerrillas de las minorías étnicas, indicó a la prensa Nyan Win. portavoz de la formación opositora.
A su regreso a Rangún desde la capital, Suu Kyi declinó dar a conocer el contenido de su conversación con el jefe de Estado, aunque en declaraciones a los periodistas, matizó que la reunión con Thein Sein fue "bien".
Fue este el segundo encuentro oficial de Suu Kyi con Thein Sein, desde que el pasado agosto fue invitada por este para iniciar el diálogo entre la primera fuerza de la oposición y el Gobierno integrado por exgenerales afines al extinto régimen militar.
A raíz de aquella primera entrevista en el palacio presidencial, el partido de Suu Kyi solicitó la legalización y, entretanto, el Gobierno concedía varias amnistías a presos políticos y empezaba a cerrar los primeros acuerdos de alto al fuego con las guerrillas de las minorías rebeldes.
Desde entonces, el Ejecutivo ha pactado una docena de treguas si bien, de momento, han fracasado las negociaciones que ha mantenido con la Organización para la Independencia Kachin, que desde 2010 se enfrenta al Ejército birmano tras la ruptura del alto el fuego que acordaron en 1994.
Esta segunda reunión tuvo lugar antes de que Suu Kyi tome posesión, el 23 de abril, del escaño del Parlamento que logró en las recientes elecciones parciales, en las que la Liga Nacional por la Democracia obtuvo 43 de los 45 asientos que estaban en juego.
A pesar de la victoria conseguida por la formación opositora, el gubernamental Partido del Desarrollo y la Solidaridad de la Unión del exgeneral Thein Sein, continuará dominando el Legislativo en el que, por mandato constitucional, una cuarta parte de los escaños están reservados a los militares.
La Liga Nacional por La democracia boicoteó los comicios generales celebrados en noviembre de 2010, que calificó de farsa y cuyo proceso también fue criticado por Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos.
Suu Kyi cumplía entonces arresto domiciliario y se oponía a la normativa de la Comisión Electoral que obligaba a expulsar de la formación a las personas que habían sido condenadas a penas de cárcel por motivos políticos, un caso que generalizado en las filas de la Liga Nacional por la Democracia.
Birmania atraviesa una etapa de reformas de corte democrático desde que la última Junta Militar se disolvió y traspasó el poder a un Gobierno civil afín, en 2011.
Este proceso de apertura ha sido acogido con entusiasmo por la comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y la Unión Europea, quienes prevén estudiar en las próximas semanas el levantamiento de las sanciones económicas que fueron impuestas al país asiático por sus violaciones de los derechos humanos.
En los últimos meses se han multiplicado las visitas al país de misiones diplomáticas europeas y de EEUU, quien anunció recientemente el nombramiento del primer embajador en Rangún desde 1990, cargo que ocupará el hasta ahora el representante especial de EEUU para Birmania, Derek J. Mitchell.
Mientras, el viceministro de información birmano, Soe Win, informó de que el próximo viernes el primer ministro británico, David Cameron, que se encuentra de viaje oficial por la región, hará una visita oficial al país, la primera de un mandatario occidental a Birmania desde el golpe militar de 1962.
Suu Kyi, de 66 años y premiada con el Nobel de la Paz en 1991, fue liberada en noviembre de 2010, una semana después de las elecciones, tras pasar bajo arresto domiciliario cerca de 15 años en diversas etapas desde 1989, un año después de las manifestaciones contra la Junta Militar.
La formación capitaneada por Suu Kyi ganó por amplia mayoría las elecciones legislativas en 1990, aunque los generales nunca aceptaron los resultados y sometieron desde entonces a la oposición a una persecución sistemática.