Sydney lucha contra las falsificaciones


Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Sydney están enfrascados en la lucha contra los falsificadores, que podría ser aún más complicada que el combate contra el dopaje.
La venta de las mascotas olímpicas Platypus, Ollie y Millie podría generar ingresos por 69 millones de dólares australianos (41 millones de dólares), una cifra de considerable importancia.
Sin embargo, para lograr que la venta de los recuerdos de los Juegos sirva para pagar las cuentas y dejar ganancias, las autoridades australianas deben combatir con energía la venta de objetos falsificados.
El Comité Organizador creó un equipo de 60 personas encargadas de controlar en la ciudad los puntos de ventas de la mercadería olímpica.
Una tinta especial es usada para marcar cada uno de los recuerdos. Esa tinta es imposible de falsificar, pues ha sido producida con el ADN obtenido de la saliva de la boca de un deportista olímpico australiano.
Así, los "policías de mercadería" pueden controlar con un escaner la autenticidad del producto.
"Podemos usar el programa con completa certeza. Este es el único sistema en Australia que puede usar este tipo de tecnología," indicó Catherine McGill, especialista en mercadeo.
"Como abogada, me siento segura a un 100 por ciento al decir si algo es falsificado o no. La identidad del deportista es guardada en secreto," indicó.
En los pasados cuatro años las autoridades australianas de aduana han decomisado 120.000 artículos falsos, desde juguetes hasta gorras de béisbol y desde camisetas hasta pistolas.
"Vienen de todas partes de China, Taiwán y Filipinas y el valor de lo decomisado asciende a varios millones de dólares," afirmó McGill.
"Los investigadores estiman que han sacado del mercado cerca del 70 por ciento de la mercancía falsificada," precisó.
Por su parte, Ron Taylor, uno de los responsables de la tecnología del ADN, dijo que estaba muy satisfecho con los resultados obtenidos hasta el momento.


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101 años de Panamá América

 
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