Una niña de trece años del estado de Utah ha obtenido el dudoso honor de poseer las zapatillas más apestosas de EEUU, como ha quedado comprobado en un concurso convocado para conocer hasta dónde puede llegar la pestilencia del calzado juvenil.
Katharine Tuck mostró ayer, orgullosa, sus raídas y ennegrecidas zapatillas de deporte, cuyo intenso olor casi hizo perder el sentido a uno de los jueces del Concurso.