El consumo continuo de tabaco hace más lento el pensamiento y reduce el coeficiente intelectual, según un estudio que publicó la Universidad de Michigan.
Los resultados de esta investigación contradicen la percepción habitual entre muchos fumadores de que un cigarrillo les ayuda a concentrarse o a estar más alerta, especialmente en momentos de mucho trabajo o estrés, indicaron los investigadores responsables del estudio.