Los trabajadores de Honduras condenaron hoy en su día al sistema capitalista local e internacional, porque "no puede alimentar, dar dignidad, ni esperanzas a la mayoría de los 7.000 millones de habitantes en la tierra".
También se pronunciaron contra el alto coste de los alimentos, combustibles, transporte, servicios públicos, el desempleo, la pobreza, la injusticia, la corrupción, la violencia, bajos salarios, falta de tierras a los campesinos y otros problemas que afectan al país, de 8,2 millones de habitantes, de los que el 70 % son pobres.
En Tegucigalpa, la manifestación la encabezaron las principales centrales obreras y activistas del partido Libertad y Refundación (LIBRE), que lidera el expresidente Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009, quien participó en la protesta de los trabajadores en San Pedro Sula, norte, la segunda ciudad más importante del país.
Por su parte, la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, se incorporó a la manifestación de Tegucigalpa hasta el momento de la lectura de un manifiesto unificado en el que los trabajadores expresaron que su lucha "es contra el sistema y la explotación del trabajo asalariado en que se sustenta".
Castro aprovechó la ocasión para reiterar que LIBRE lucha por "conquistar el poder" y la "refundación" de Honduras con una nueva Asamblea Nacional Constituyente y un "socialismo democrático", en consonancia con lo que decía su esposo en San Pedro Sula, donde el exgobernante subrayó además que "el modelo neoliberal ha fracasado".
La exprimera dijo antes a los periodistas que el 28 de junio próximo, cuando se conmemora el tercer aniversario del golpe de Estado a su marido, lanzará su candidatura presidencial por LIBRE, surgido del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que a la vez nació a raíz del derrocamiento de Zelaya.
En su pronunciamiento, los trabajadores hondureños señalaron que el valor de lo que producen en una jornada siempre es mayor al salario que se les paga, y que "la diferencia es el trabajo no pagado, o plusvalía, cuya acumulación, por más de cinco siglos, ha enriquecido a los capitalistas a nivel mundial".
"En el capitalismo la producción es social pero la apropiación de lo producido es privada, esa contradicción esta llevando al capitalismo a la tumba", añade el manifiesto de los trabajadores, que también corearon consignas contra el Gobierno hondureño que preside Porfirio Lobo y las multinacionales de Estados Unidos.
También señalaron que el Estado hondureño está sumido en una profunda crisis y que el poder efectivo está concentrado en unos pocos grupos económicos, en los grandes medios de comunicación, las jerarquías religiosas, los militares y la policía.
Muchos de esos sectores, según los trabajadores, están "penetrados por el crimen organizado y todos bajo la tutela de la Embajada de Estados Unidos".
El dirigente obrero Carlos Reyes dijo a Efe que la mayoría de los 7.000 millones de habitantes que hay en el mundo son pobres, lo que "es un signo de que el capitalismo ha fracasado, que no resuelve nada y se ha convertido en un peligro para la humanidad y el planeta".
"Qué va a pasar cuando seamos 14.000 millones de habitantes si el sistema capitalista no puede producir los alimentos de los 7.000 millones que somos ahora, nos vamos a comer unos con otros", expresó Reyes.
En la víspera del día de los trabajadores, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH) denunció que el partido LIBRE estaba politizando la conmemoración del 1 de mayo con fines proselitistas y que su organización no compartía eso, aunque participó en la marcha.
En San Pedro Sula, según informaron medios locales, algunos trabajadores se retiraron de la manifestación por la presencia del expresidente Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, cuando promovía una Constituyente, pese a tener impedimentos legales.
Para el dirigente campesino Rafal Alegría, la clase trabajadora hoy "ha hecho una demostración de fuerza por una lucha social, una lucha reivindicativa y una lucha por el poder político".