TRANSPORTE**Inmediatamente después del escándalo ciudadano por la muerte de la estudiante Ilka Chérigo, arrollada por un busero que manejaba desordenadamente, y de las reacciones "urgentes" de las autoridades del Tránsito, los conductores del transporte colectivo comenzaron a comportarse al volante con algo más de responsabilidad. Pero no duró mucho.
DESORDEN**Otra vez, no hay calle, avenida, parada o esquina de la capital en que conductores y peatones no enfrenten buseros que utilizan el tamaño de su vehículo para abrirse paso, que indiferentes a las reclamas insisten en manejar desordenadamente y que hasta lanzan todo tipo de improperios (verbales y físicos) propios de cantina.
AUTORIDADES**¿Dónde están los agentes del tránsito? Definitivamente que no donde deben. La inspección periódica y al azar, la presencia constante y la aplicación sin discriminación de las sanciones (ahora agravadas para disuadirlos de su conducta) por las autoridades competentes tiene que ser permanente para que cese este degradante y perjudicial comportamiento.