Tras la liberación del soldado israelí Guilad Shalit en virtud de un acuerdo de canje de prisioneros con Hamás, el debate se centra hoy en su estado de salud y las secuelas que le dejarán los más de cinco años de cautiverio.
Los primeros exámenes médicos realizados a Shalit ayer, poco después de su puesta en libertad, mostraron que sus condiciones físicas generales eran mejores de lo esperado.
De acuerdo al medio electrónico "Ynet", incluso el propio uniformado llegó a bromear ante los médicos militares que le hicieron los primeros chequeos diciéndoles: "Esperaba que os sorprendierais por mi buen estado".
Asimismo, los facultativos dijeron que la situación nutricional de Shalit se encontraba dentro de lo razonable, pese a su notoria delgadez y palidez originada por la falta de sol.
Entre los exámenes médicos a los que ha sido sometido hasta el momento figuran radiografías dentales y ecografías, que no arrojaron ninguna deficiencia destacable.
Los medios recogen que Shalit no compartió con los médicos los detalles sobre la situación de su cautiverio ni las circunstancias de su captura, aunque parece ser que sí lo hizo con su familia.
Noam Shalit, padre del soldado, dijo sobre su estado de salud que "sufre heridas leves que arrastra por la falta de tratamiento apropiado, heridas de esquirlas y las consecuencias de la falta de luz del sol".
Comentaristas televisivos se hacían eco anoche de que pese al ruido circundante en su residencia de Mitzpé Hilá, donde fue recibido como un héroe, Shalit se fue a dormir.
Debido al cautiverio y la oscuridad del mismo, los que sufren esta situación tienen incapacidad para distinguir entre la noche y el día, y el hecho de que se durmiera apunta a un intento por parte del soldado de acomodar su ritmo circadiano.
Además de sus familiares más cercanos, la única persona a la que se le permitirá de momento acceder a su domicilio para comprobar su estado de salud mental es a un psicólogo militar que lo acompañará en su intento de retomar una vida normal.
Shalit también será sometido a revisiones dentales y ortopédicas en los próximos días y doctores del Cuerpo Médico del Ejército y expertos en el tratamiento de víctimas que sufren síndrome postraumático estarán a su disposición.
Su evolución tanto física como psíquica será seguida de cerca en las próximas semanas, para luego ser puesto bajo la responsabilidad del Departamento de Rehabilitación del Ministerio de Defensa.
"Cuando una persona permanece más de cinco años en cautividad y pierde no sólo su libertad sino la capacidad para tomar decisiones en medio de un ambiente de constante peligro y apartado de la luz del día se puede considerar que sufrirá shock postraumático", explica a Efe Saar Uzieli, psicólogo y responsable clínico del Centro de Trauma para víctimas de Terrorismo y Guerra, Natal.
Entre los síntomas que podría padecer en el futuro Shalit destaca recuerdos del pasado, pesadillas, episodios de ansiedad y estados de alerta, además de evasión y "no querer hablar del secuestro o permitir que pensamientos de su cautiverio se le crucen por la mente".
El psicólogo apunta que en estos casos, el tratamiento psicológico con la familia es determinante, que se debe trabajar en el largo plazo, así como "tratar de devolverle al anonimato", tras la abrumadora atención mediática del caso.