Tras las huellas de cenizas y humo de un gran asesino

Llega a Panamá desde doce países. Es un criminal con licencia, al que ahora le han prohibido venderse al detal y a menores de edad. Sus primos, los que son de chocolate, tampoco pueden entrar a Panamá.


El asesino anda suelto. Es un peligro. Mide 8.5 centímetros, el tamaño de una bala que alimenta a una AK-47, y mata en el mundo a más personas que el SIDA y la tuberculosis.

Este asesino importado, de nombre: cigarrillo o tabaco y que tiene como apellido la marca que lo comercialice, llega a Panamá desde diversos puntos del mundo. La ruta que usa para establecerse en el país es diversa.

Durante el año 2006, llegó desde Nicaragua, Cuba, España, Estados Unidos, Países Bajos, Suiza, Argentina, Chile, Guatemala, Honduras, Suecia y Costa Rica, indican informes de comercio exterior de la Contraloría General de la República.

 

A través de la Zona Libre de Colón y durante ese año,  4 millones 500 mil kilos de cigarrillos que contenían tabaco entraron al país.

Por esta cantidad, los importadores pagaron en valor CIF (costo de mercadería, fletes y seguros) 32 millones 237 mil dólares.

Un mal negocio, porque  este enemigo de la salud pública, le sale caro al Estado panameño por los efectos que produce.
Para entrar le paga al Ministerio de Economía y Finanzas impuestos a  la  importación marcados en un 37,5% y al consumo por un 15%.  Por estos  impuestos, Panamá recauda cada año una media establecida en 11 millones de dólares, indica el Ministerio de Salud (MINSA).

 

Miles de vidas se han perdido.  La entrada de este asesino importado le cuesta al país, cada año, entre 50 y 90 millones en atención de pacientes afectados por las enfermedades que genera, según cifras del MINSA. 

Las estadísticas del Instituto Oncológico Nacional (ION) revelaron que para el año 2006 se admitieron  4 mil 157 pacientes con cáncer y que se gastaron, sólo en atención al cáncer de pulmón, 2 millones de dólares.

Lo curioso es que de los impuestos le corresponde un 5% al ION y la cifra no supera los 600 mil dólares recibidos cada año.

 

Desastre.   
Este malhechor con licencia fulmina la vida de los panameños, más a la población entre 50 y 83 años.

El sector sufre las secuelas de haber fumado desde jóvenes, por lo que    se reportan diversos casos de cáncer de pulmón, faringe, esófago y enfermedades cardiovasculares.

En Panamá, la cifra de muertes en cinco años marcó 12 mil 500 personas afectadas directa o indirectamente por el humo del cigarrillo.

 

Lo lamentable es que el asesino gana terreno entre la población adolescente, específicamente los jóvenes entre 12 y 16 años son los más vulnerables.

Ante la situación, con la Ley 13 (antitabaco), se prohibió su venta a menores de edad,  al detal y en paquetes cuyo contenido sea menor a 20 cigarrillos.

Y es que un paquete de  cigarrillos cuesta en Panamá desde 0.97 centésimos  hasta 2.50 dólares, más  el impuesto al consumo.

Para evitar que el asesino gane terreno, esta ley también estableció medidas para su comercialización al público.

Así, el artículo 6 indica que los paquetes y envases de productos del tabaco deberán aparecer impresas la advertencia: "FUMAR PUEDE CAUSAR LA MUERTE".

Esta advertencia deberá aparecer a un costado del paquete o en los envases  de los productos del tabaco, en letras claras, visibles, legibles y en colores contrastantes.

El envase también debe contar con una advertencia sanitaria adicional en la parte inferior de la cara frontal y posterior,  con una imagen o pictograma.

Según el artículo 19, los proveedores y expendedores de productos de tabaco tienen la obligación de colocar  carteles visibles, claros y destacados que indiquen que se prohíbe la venta de productos del tabaco a los menores de edad.

Además, ningún almacén de venta al por menor, podrá tener los productos del tabaco en lugares directamente accesibles para el cliente.

Con esta ley no solo se prohíbe la venta de cigarrillos con tabaco, porque también está prohibida la fabricación, importación y venta de dulces, refrigerios, juguetes y otros objetos que tengan la forma y el diseño de productos del tabaco y que puedan resultar atractivos para los menores de edad.

Daños.
Según estudios de la OMS, todos los días de 80 mil a 100 mil jóvenes de todo el mundo,  se vuelven adictos al tabaco.
Además, los fumadores mueren entre 13 y 14 años antes que los no fumadores, según especialistas estadounidenses, aunque las personas que están cerca de los consumidores (fumadores pasivos) sufren también graves daños.

TESTIMONIOS
Fernando Cebamanos, de la Asociación Nacional Contra el Cáncer (ANCEC)  recalcó que "el cigarrillo produce una muerte desastrosa y espantosa".

Resalta esta situación en aquellos pacientes que sufren de  enfisema, ya que el paciente muere carente de oxígeno.   En 35 años como oncólogo, Cebamanos recuerda con tristeza el caso de una paciente que en su agonía gritaba  "¡qué largo que es morir!",

Cebamanos explicó que esta paciente fumó desde joven y se le diagnosticó un enfisema, por lo que  experimentó un largo sufrir,  que lo produjo la desesperación por respirar.

"Yo fumé.  Lo hice cuando era universitario. Lo dejé porque tomé conciencia del daño que esto hacía. Cuando se me manifestaron los  síntomas , como tos crónica, me di cuenta de que hacía daño.  Lo abandoné.  No fue fácil. No lo extraño para nada y reconozco que un cigarrillo  es un arma mortal  y que un fumador es un suicida", resaltó el oncólogo.

Nélyda Gligo, de la Coalición Nacional contra el Tabaquismo (COPACET),  También opina que el cigarrillo es un "asesino" y es "sinónimo de muerte".

¿Ha fumado? Le preguntó Panamá América a Gligo.  "Sí, yo fumé a los 9 años  con mi hermano, que me indujo a fumar.

El es dos años mayor que yo, (11 años). Nos escondíamos y me decía vamos a fumar. Pero yo, desde ese momento en que lo probé dije:  ¡Esto es un veneno!  Hasta me dieron vómitos y náuseas", recalcó.

Según la OMS, 3.5 millones de personas mueren cada año por enfermedades inducidas por el tabaco. De esta cantidad de personas, el 70% vive en países pobres, por lo que el tema se asocia tanto a la salud como al desarrollo económico y social de los pueblos.

"Se les acabó el fiesta con esta ley (Ley 13). La ley es muy estricta y espero que se cumpla. Necesitamos que todos los panameños seamos vigilantes, porque este es un problema de todos. Si ellos (los fumadores) tienen esta adicción, tenemos que ayudarlos con programas, con las clínicas de cesación", recalcó.


fecha edicion
old id
383443
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América