Viviéndola "en tiempo real" gracias a las nuevas tecnologías o analizándola con la frialdad que otorga la distancia, tres escritores venezolanos afincados en Madrid siguen estos días con mucha atención la actualidad en su país, pendientes de las elecciones que renovarán este domingo la Asamblea Nacional.
"No me siento lejos de lo que está pasando en Venezuela, porque las nuevas tecnologías son tan eficaces hoy que uno prácticamente lo está viviendo en tiempo real", confiesa a Efe Juan Carlos Chirinos.
El autor dice que se entera de cada vez que "Chávez se encadena" -como se conoce en Venezuela a las retransmisiones por las televisiones y radios de un discurso del presidente venezolano- por los comentarios difundidos por twitter, donde la gente se queja: "Otra cadena de Chávez, ya nos perdimos el partido, ya nos perdimos la telenovela...".
Doménico Chiappe, nacido en Perú pero criado en Venezuela, también trata de estar al día de la actualidad venezolana, "pero sin pretender vivirla como si viviera todavía allí".
"La distancia con que la veo y analizo otorga cierta frialdad que, en ocasiones, quienes están dentro no comprenden", explica el autor, muy crítico, como sus dos compañeros, con la gestión del presidente venezolano, Hugo Chávez.
"Adentro se aferran a soplos para creer que es posible que la democracia retorne a Venezuela. Desde afuera se comprende que lo máximo que se puede hacer es arrinconarlo contra las cuerdas, con el voto en las elecciones del 26-S, por ejemplo, pero que no va a dejar el poder", añade.
Para Juan Carlos Méndez Guédez, las legislativas del domingo, que abren la puerta al regreso de la oposición a la Asamblea Nacional, tras su retirada en 2005, son "el pequeño orificio por el cual la resistencia democrática venezolana tiene que apostar".
Con todo ello, las consideró unas elecciones "muy atípicas en un país europeo", donde "no serían consideradas razonables, ni siquiera válidas", y criticó que estén "viciadas por el ventajismo oficial"
Méndez Guédez retrata la Venezuela actual en su última novela, "Tal vez la lluvia" donde presta su "mirada de extrañeza" al protagonista hacia "la convulsa situación económica, política y social", "la violencia" y "el clima de crispación constante" del país latinoamericano.
El escritor, que regresó en 2009 a Venezuela tras varios años de ausencia, está convencido de que se quedó corto en el libro.
Chiappe, que trabajó diez años como periodista en el país latinoamericano, expone la impronta de la actualidad venezolana en dos de sus obras, "Párrafos Sueltos" (2003) y "Entrevista a Mailer Daemon" (2007), pero "sobre todo" en dos novelas aún inéditas, "Al son de las fronteras" y "Un hombre hace".
En esta última, la trama transcurre en un colegio de Caracas, en los ochenta, donde ocurre un suceso que "es una metáfora de lo ocurrido horas antes del golpe de Estado de 2002 en Venezuela".
Los tres autores ven material para novelar en las elecciones del domingo.
Chirinos, que acaba de publicar en España "El niño malo cuenta hasta cien y se retira" y que visitó su país por última vez en 2005, fija su interés en la "boliburguesía", que, según explica, es "una nueva casta que se ha hecho millonaria de la noche a la mañana" formada por empresarios y funcionarios públicos vinculados al presidente de Venezuela.
Para Méndez Guédez, resultaría "hermoso novelar" la capacidad de millones de venezolanos para "seguir resistiendo" en medio de "tanta arbitrariedad, tanta represión y tanta miseria humana".
En opinión de Chiappe, que acaba de regresar de Venezuela y que en su página en "facebook" publica siete razones visuales para votar en el país latinoamericano, todo depende de la clave de lo que se vaya a escribir.
La violencia que sufre el país latinoamericano daría como resultado "un libro oscuro, quizás cínico", explica. Para hacer un texto de humor e ironía, optaría más por temas como "el culto a la personalidad de Chávez y sus alter ego (Bolívar, Zamora...) o la ridícula vestimenta pseudo-militar".
Emilia Pérez