Turismo**La idea de construir casas de B/. 14 mil en el llamado Casco Antiguo no es buena. El área ha venido valorizándose en los últimos años, gracias a una feliz combinación de buenas iniciativas y suerte. La ley de Patrimonio Histórico, por ejemplo, obliga a respetar el diseño original, tipo colonial, de las señoriales construcciones, lo cual está convirtiendo el lugar en una verdadera joya turística.
Urbanismo**Las atractivas exoneraciones para las inversiones en el sector, son otro factor decisivo tras el éxito del concepto de convertirlo en una especie de Viejo San Juan, que es el modelo que inspiró la iniciativa. Pero hay serios tropiezos. La seguridad del lugar no es la mejor y la iluminación menos. Y a veces parece que el deterioro por el paso del tiempo ganara terreno al esfuerzo por embellecerlo.
Error**Otro problema, que pudieron solucionar los puertorriqueños desde un inicio, es el de los residentes que ocupan casas condenadas, que nada pagan. A ellos hay que indemnizarlos generosamente y mudarlos a un sitio decoroso. Por eso, la idea de empeorar la situación, construyendo viviendas de bajo costo, es contraria a la estrategia trazada para el lugar, lo cual puede desalentar a los inversionistas.