Un adolescente hizo comentarios ofensivos en Twitter sobre una niña asesinada. Otro muchacho escribió en Facebook que los soldados británicos deberían "irse al infierno''. Un tercero publicó la foto de una amapola de papel quemándose, símbolo de la remembranza de los muertos en la guerra.
Todos fueron arrestados, dos condenados y uno encarcelado, y no son los únicos. En Gran Bretaña cientos de personas son procesadas judicialmente cada año por escribir mensajes en redes sociales, de texto y en correos electrónicos que parezcan amenazantes, indecentes, ofensivos u obscenos y el número está creciendo a medida que se expanden nuestras vidas en internet.
Los abogados opinan que el aumento muestra los problemas de un sistema legal que trata de regular comunicaciones del siglo XXI con leyes del siglo XX. Los defensores leyes civiles dicen que es una amenaza a la libertad de expresión en una era en la que internet le da a todos el poder de ser escuchado en todo el mundo.
"Hace 50 años alguien hubiera hecho un comentario realmente ofensivo desde un espacio público y posiblemente lo hubieran escuchado relativamente pocas personas'', dijo Mike Harris, de la organización por la libertad de expresión Index on Censorship. ``Ahora alguien sube a Facebook una fotografía de una amapola de papel quemándose y potencialmente cientos de miles de personas pueden verla''.
"La gente tiene la iniciativa de reportar este material ofensivo a la policía y de pronto se está castigando penalmente el discurso ofensivo''.
Cifras obtenidas por The Associated Press muestran un aumento constante en la cifra de procesos en Gran Bretaña por las comunicaciones electrónicas: llamadas telefónicas, correos electrónicos y opiniones en redes sociales, que son ``sumamente ofensivos o de carácter indecente, obsceno o amenazante'' de 1.263 en 2009 a 1.843 en 2011. El número de sentencias creció de 873 en 2009 a 1.286 el año pasado.
Detrás de las cifras hay personas _en su mayoría jóvenes y muchos adolescentes_ que encuentran que una opinión simplista en internet puede tener consecuencias que cambian la vida.
Nadie sabe mejor esto que Paul Chambers, quien en enero de 2010, preocupado de que la nieve le fuera a impedir abordar un vuelo para visitar a su novia, tuiteó: "!Mier...! El aeropuerto Robin Hood está cerrado. Tienen una semana para arreglar este (improperio) de lo contrario haré volar por los cielos el aeropuerto''.
Una semana después, la policía anti-terrorista se presentó en la oficina donde trabajaba como supervisor financiero.
Chambers fue arrestado, interrogado durante ocho horas, acusado, enjuiciado, sentenciado y multado. Perdió su empleo, debe miles de dólares por gastos legales y es, dice, "esencialmente no apto para trabajar'' debido a su historial delictivo.
Pero Chambers, ahora con 28 años, tuvo suerte. Su caso atrajo atención en internet, generando su propio hashtag (hash)twitterjoketrial y atrajo la defensa de usuarios conocidos en Twitter, como el actor y comediante Stephen Fry.
Twitter detona debate sobre libertad de expresión
En Gran Bretaña cientos de personas son procesadas judicialmente cada año por escribir mensajes en redes sociales, de texto y en correos electrónicos.