EN SU nonagesimo sexto viaje, Juan Pablo II regresó al que en una ocasión describió como "el continente de la esperanza", donde viven la mitad de los católicos del mundo.
El Sumo Pontífice pisó por tercera vez suelo guatemalteco en una visita de dos días que tendrá su clímax en la ceremonia de canonización del hermano Pedro de Betancourt, un canario que vivió en la actual Antigua Guatemala y fundó la Orden de los Bethlemitas.
En la última escala del viaje, que comenzó el 11 de julio en Toronto, Canadá, el máximo líder de la Iglesia Católica le da a México su vigésimo octavo santo: Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el primer bienaventurado indígena.
Además, en el segundo país con más católicos del mundo, el santuario de la Virgen Morena -el más visitado del planeta después del Vaticano- fue el lugar escogido para beatificar a dos mártires de Oaxaca, los indígenas zapotecos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles.