Michael Skakel, primo de Robert F. Kennedy Junior, perdió hoy su oportunidad para volver a ser juzgado por el asesinato de la adolescente Martha Moxley, por el que cumple una condena de 20 años de cárcel.
El Tribunal Supremo del estado de Connecticut decidió rechazar el recurso presentado por Skakel y confirmó la decisión de 2007 por la que las autoridades judiciales determinaron que no había lugar a una repetición del juicio.
Skakel, sobrino de la viuda de Robert Kennedy, Ethel Skakel, fue condenado en 2002 por la muerte de Moxley, asesinada a golpes en la cabeza con un palo de golf en Greenwich (Connecticut), en 1975, cuando ambos tenían 15 años.
Para lograr que se le volviera a juzgar, Skakel quería que se aceptara como prueba unas declaraciones de su compañero de escuela Gitano "Tony" Bryant, en las que inculpaba a otros dos amigos.
Esas declaraciones se conocieron cuando Bryant concedió una entrevista grabada en vídeo a Vito Colucci, un investigador privado contratado por Skakel.
Los abogados de Skakel, de 49 años, trataron de demostrar que esas declaraciones no se conocían en el proceso original y que, de haberse conocido, probablemente hubieran hecho cambiar el veredicto del jurado, algo que las autoridades judiciales estadounidenses descartan.
"No hay pruebas que corroboren algún aspecto significativo del relato de Bryant sobre los hechos de la noche del 30 de octubre de 1975, mientras que hay una abundancia de pruebas que lo contradicen", asegura el Tribunal Supremo de Connecticut en la decisión difundida hoy.
En 2002, después de tres días de deliberaciones y cerca de dos meses de proceso, el jurado de un tribunal de Norwalk (Connecticut) señaló a Skakel como autor del apaleamiento que acabó con la vida de la joven.
Ese veredicto se emitió tras más de dos décadas de rumores, investigaciones que no llegaban a resultado alguno y complejas disputas en el tribunal sobre si a este caso debía aplicársele la jurisdicción juvenil dado que el implicado tenía 15 años cuando ocurrieron los hechos.
El cadáver de Martha Moxley fue hallado brutalmente apaleado y con heridas en el cuello al pie de un árbol en el jardín de la residencia familiar, en Greenwich (Connecticut).
Pero no sería hasta junio de 1998 cuando se retomó la investigación, que concluiría dos años después y daría como resultado la detención y la acusación de asesinato contra Michael Skakel.
La fiscalía tuvo que basar sus argumentos en pruebas circunstanciales, ya que no existían testigos del asesinato ni evidencias concluyentes que relacionaran al acusado con el crimen.
Entre ellas, se aportó que el instrumento empleado para cometer el crimen fue un palo de golf que pertenecía a un juego propiedad de la madre de Skakel.
Ex amigos de juventud de Skakel y antiguos compañeros en la Escuela Elan, un centro de tratamiento contra la droga donde estuvo ingresado, señalaron a los investigadores años atrás que el acusado había hecho comentarios sobre su implicación en el crimen y había afirmado que no le pasaría nada "porque soy un Kennedy".
Uno de aquellos compañeros, Gregory Coleman, aseguró a un gran jurado que Skakel le había declarado en 1978 que era el autor del asesinato, pero luego reconoció que prestó testimonio mientras estaba drogado con heroína.
La infructuosa investigación por más de dos décadas y la implicación de un pariente de los Kennedy hizo que el asesinato de Martha Moxley mantuviera el interés de la opinión pública estadounidense durante años.