El nuevo libro del escritor Raúl Vallarino, "El zar del Río de la Plata", revela la cara oscura del empresario Juan Carlos López Mena y sus lazos con el poder en Argentina y Uruguay, que le han permitido monopolizar prácticamente el transporte fluvial entre estos dos países.
"La intención es contar la historia de un empresario que ha acaparado los titulares de los medios de comunicación: Juan Carlos López Mena, el dueño de Buquebus", dice Vallarino en una entrevista con Efe.
El libro revela también el papel de López Mena en las espinosas negociaciones entre el Estado argentino y la firma española Marsans por Aerolíneas Argentinas y recoge testimonios que lo acusan de avivar el conflicto de la papelera Botnia en su beneficio.
"López Mena. El zar del Río de la Plata" será presentado el viernes en la Feria Internacional del Libro de Montevideo.
Es el último libro de un investigador que ha abordado otros temas polémicos, como el papel de "La CIA en Uruguay", o la lucha contra la subversión tupamara, en "¡Llamen al Comisario Otero!", sobre el policía que se enfrentó a esa guerrilla urbana en los años sesenta.
Ahora, Vallarino desvela la vertiginosa carrera de López Mena hasta convertirse en uno de los magnates sudamericanos más poderosos, con aliados en los Gobiernos argentino y uruguayo, y con intereses, a lo largo de su trayectoria, en lugares tan distantes como Estados Unidos, España o Nueva Zelanda.
"Hay muchas cosas que no están claras en cuanto a las concesiones que le están dando tanto Uruguay como Argentina", insiste Vallarino.
La empresa Buquebus, explica, "ha acaparado casi el 80 por ciento del transporte por agua entre Uruguay y Argentina", y ahora tiene como meta obtener rutas aéreas regionales e internacionales, entre ellas la que une Montevideo con Madrid.
La explicación de ese éxito la encuentra Raúl Vallarino en el "estrecho acercamiento con el Gobierno argentino" y el apoyo que López Mena recibe del matrimonio Kirchner, "tanto Néstor como Cristina".
"En el caso de (el ex presidente) Néstor Kirchner, (López Mena) tenía la concesión de Puerto Madero (Buenos Aires), donde atracan sus barcos, hasta el año 2013. Repentinamente le extienden esa autorización hasta el 2027", destaca.
Pronto llegó la contrapartida, según Vallarino: López Mena fue "elegido por gente allegada al Gobierno de (la actual presidenta argentina) Cristina Kirchner como posible comprador de la mayoría del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas, que estaba privatizada y en poder del grupo español Marsans".
En 2008, "apareció López Mena diciendo que iba a quedarse con el 37 por ciento, mientras el 33 por ciento correspondería a Marsans y el resto se daría a los empleados de Aerolíneas y el Estado".
En realidad, subraya, "el interés del Gobierno argentino era volver a estatizar la parte que estaba en poder del grupo español".
Para Vallarino, "fue todo una cortina de humo, porque, en el momento indicado, López Mena se retiró de la negociación posibilitando que el Gobierno argentino presionara a Marsans y finalmente se quedara nuevamente con Aerolíneas Argentinas".
En cuanto a Uruguay, Vallarino afirma que "es conocido el acercamiento que ha tenido López Mena con el Frente Amplio", actualmente en el poder en este país.
Según el escritor, tras retirarse de las negociaciones sobre Aerolíneas Argentinas, López Mena "pidió a las autoridades del Frente Amplio que se le otorgaran líneas en competencia con Pluna, la aerolínea uruguaya", de la que el Estado posee un 25 por ciento.
Vallarino adelanta que una de esas rutas internacionales que recibirá Buquebus es la que enlaza Montevideo con Madrid, que dejó de ser operada por Pluna el año pasado tras declarar que no le era rentable económicamente.
Otro asunto abordado es el presunto papel desempeñado por López Mena en el conflicto de la planta papelera que la empresa finlandesa Botnia tiene en Uruguay.
La construcción y puesta en funcionamiento de la papelera desató una oleada de protestas en Argentina, tanto del Gobierno como de movimientos vecinales, que cortaron los puentes que comunican ambos países sobre el río Uruguay, dejando como únicas alternativas el viaje en avión o en los barcos de López Mena.
Uno de esos puentes, el que enlaza la localidad argentina de Gualeguaychú y la uruguaya de Fray Bentos (donde está Botnia) sigue cortado.
"Desde 2006, cuando comienzan los cortes, se verifica un incremento importantísimo en la venta de los billetes para pasajeros y para los automóviles" de Buquebus, dice Vallarino.
El autor recuerda la opinión de personalidades uruguayas, como el ex ministro de Industria José Villar, "que dice claramente que López Mena está incentivando a los piqueteros de Gualeguaychú para que permanezcan cortando esas rutas, porque eso genera una ganancia desorbitada en el traslado que él hace".