Un policía murió hoy de una pedrada en la cabeza cuando intentaba despejar una carretera bloqueada por una protesta de los trabajadores de la mina peruana Casapalca, quienes piden mejoras en sus derechos laborales.
El capitán Carlo Villarreal, de 31 años, murió al recibir el impacto de una piedra de unos 50 kilos de peso que los mineros arrojaron desde la altura de un cerro sobre la Carretera Central, a unos 116 kilómetros al este de Lima.
Según informó la emisora Radio Programas del Perú (RPP), Villareal acudió al lugar para despejar la zona desde la que los mineros bloqueaban la ruta y arrojaban piedras a los vehículos que transitaban por la misma.
El bloqueo de esta carretera, que une Lima con el interior del país, provocó que más de un centenar de vehículos y autobuses interprovinciales quedaran varados durante horas.
Tras conocerse la muerte del oficial, el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, pidió investigar y sancionar a los responsables de este "asesinato".
El primer ministro indicó que, si bien los reclamos de los mineros pueden ser justos, la forma de protestar no puede ser tomar carreteras y menos matar a un policía.
"Hay gente que se desboca, que no mide las consecuencias", afirmó en declaraciones recogidas por la agencia Andina.
Simon indicó que hoy mismo se va realizar una inspección a la mina Casapalca, precisamente por los abusos cometidos sobre los trabajadores.
El jefe del Gabinete criticó, asimismo, que existan personajes y grupos como los frentes regionales, que no asumen ningún liderazgo electoral, pero que constantemente organizan protestas, con toma de carreteras y quema de locales públicos.
"Están provocando constantemente al sistema, a la democracia, están buscando, me da la impresión, las condiciones necesarias para asumir de manera autoritaria el Gobierno, y no queremos eso", refirió el primer ministro.
Por su parte, el ministro del Interior, Remigio Hernani, sostuvo que las protestas de los mineros "no tenían sentido" debido a que sus reclamos ya estaban en vías de solución y lamentó que pese a la disposición de las partes para el diálogo y prosiguieran con sus medidas de fuerza.
El ministro calificó la muerte del policía como "un hecho lamentable, que no tenía sentido ni razón de ser", e indicó que la carretera ya quedó despejada después del arribo de refuerzos policiales que controlaron la situación.