El enviado del Gobierno de EEUU, Michael Posner, afirmó hoy en Manama que la propuesta de un diálogo nacional es la estrategia preferida por su país para dar una salida a la crisis política que atraviesa Baréin.
"Nosotros apoyamos el diálogo nacional. Animamos a los partidos y a la gente del espectro (político) que se comprometa. Pensamos que es un proceso importante para moverse adelante", afirmó Poster, secretario de Estado adjunto para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de EEUU, en una rueda de prensa en la embajada de su país.
Para Posner, "el reto ahora será cómo iniciar un diálogo que implique a líderes representativos de ambos bandos y garantizar que comience tratando los asuntos que dividen".
El rey de Baréin, jeque Hamad bin Isa al Jalifa, ha establecido que sea a comienzos de julio próximo cuando se inicie un diálogo nacional para que todas las fuerzas políticas se sienten a negociar y hagan sus propuestas.
Posner, que se entrevistó con varios dirigentes bareiníes, advirtió de que "no va a ser fácil" y que los problemas no se resolverán en un par de semanas, aunque expresó su esperanza de que el proceso que se inicie a principios de julio cree el ambiente correcto para iniciar conversaciones.
"Un diálogo significativo solo puede darse en un clima de respeto a la libertad de expresión, asociación y de reunión, principios articulados en la declaración universal de los derechos Humanos y en varios tratados que Baréin ha ratificado", agregó.
El responsable estadounidense reiteró que la represión de las protestas ejercida por las autoridades bareiníes es un tipo de actuación con el que Washington no está de acuerdo.
"El respeto a los derechos humanos y la búsqueda del interés de la seguridad nacional no están en conflicto, al contrario es el mejor tándem -afirmó Posner-. Este es el mensaje que entregué en todas mis reuniones esta semana".
El secretario de Estado adjunto manifestó su preocupación por los procesos judiciales contra el personal sanitario y las detenciones de periodistas, aunque no hizo comentarios sobre la decisión de ayer del Gobierno de Baréin de demandar al diario británico The Independent por su cobertura de las protestas en este país.
El pasado 1 de junio, el pequeño reino del golfo Pérsico levantó el estado de emergencia, impuesto a mediados de marzo pasado, pero los juicios militares y los arrestos de activistas antigubernamentales han continuado.
Según datos de las autoridades bareiníes, más de mil personas han sido detenidas en el país desde mediados de marzo pasado.
El ministro de Exteriores, jeque Jaled bin Ahmad al Jalifa, afirmó recientemente que todavía quedaban detenidas unas 400 personas.
Baréin es un archipiélago formado por 36 islas con una superficie de 727 kilómetros cuadrados, en el que vive poco más de un millón de personas, la mitad de las cuales no son de nacionalidad bareiní.
La población, mayoritariamente de confesión musulmana, está compuesta por un 70 por ciento de chiíes y actualmente la mayoría de las instituciones están controladas por una minoría suní.
Las protestas surgieron para exigir una reforma democrática y un papel más representativo de los chiíes en las instituciones.