Un senador paraguayo pide a Lula y Lugo una mayor inversión para derrotar a los narcos


El senador paraguayo Robert Acevedo, que se recupera de un atentado en el que murieron dos personas, pidió hoy a los presidente de Brasil y Paraguay mayor inversión en seguridad para derrotar al narcotráfico que opera en la frontera entre los dos países.


"Queremos mano dura de los Gobiernos de Paraguay y Brasil porque si no reaccionamos nos va a ganar la guerra, en este momento estamos perdiendo la batalla", dijo Acevedo en una entrevista con Efe en su casa en esta ciudad, 540 kilómetros al noreste de Asunción.


Acevedo, del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), recibió una herida en el brazo en un ataque perpetrado el 26 de abril pasado contra el vehículo en que se desplazaba en una calle de esta ciudad, capital del departamento de Amambay.

 

El ataque, en el que murieron su chofer y su custodio, fue atribuido a grupos de narcotraficantes que operan en Pedro Juan Caballero, vecina a la localidad brasileña de Ponta Porá, en donde los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Paraguay, Fernando Lugo, se reúnen hoy.


"Existe mucho peligro que (Caballero) se convierta en una Ciudad Juárez o una Tijuana", señaló Acevedo, al explicar que la actividad del narcotráfico en esta región "está creciendo" y que se expande a través de compra de fincas ganaderas al interior de territorio paraguayo.


"En esta zona cada día tenemos mucho miedo, se está volviendo inhabitable. Creo que es una de las ciudades más violentas del mundo. Su población no pasa de 90.000 habitantes, sin embargo, se producen asesinatos a cada día y no respetan a nadie", aseveró el legislador.

 

Añadió que las organizaciones delictivas también vierten sus negocios en el lavado de dinero, al preguntarse cómo en una pequeña ciudad pueden haber "más de 40 casas de cambio".


"Los narcos llegan y abren su casa de cambio para lavar y legalizar la narcopecuaria, compran haciendas y animales, ingresan en clubes deportivos, son presidentes de equipos. Están por todos lados", indicó.


El ataque a Acevedo se produjo dos días después de la entrada en vigor del estado de excepción declarada por el Gobierno en Amambay y otros cuatro departamentos del centro y norte del país para contener una ola de violencia atribuida al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

 

Este grupo armado, que opera en los montes del departamento de Concepción, vecino a Amambay y también limítrofe con Brasil, está acusado de asesinatos, secuestros y ataques a haciendas agrícolas, y de tener vínculos con la guerrilla colombiana, aunque para Acevedo el crimen organizados es "mucho más peligroso"


"El atentado es reto y una amenaza a los dos Estados y una muestra de lo son capaces, una muestra de que el narcotráfico no va a parar", enfatizó al recordar que cuando él era gobernador de Amambay, entre 2003 y 2008, "se decía que (los narcos) movilizaban 50 millones de dólares por mes, sólo en esta ciudad".


Acotó que "cualquier narco no muy grande maneja 400 kilos de cocaína por mes" y advirtió de que en Caballero "ya viven y trabajan más de 100 integrantes del PCC" (Primer Comando Capital), el grupo criminal controlado desde las cárceles de Sao Paulo, que, según Acevedo, "soborna a policías y consigue documentación paraguaya".

 

Las organizaciones delictivas "se meten en política, financian candidatos, penetran en nuestra economía. Aquí una persona común quiere entrar en el comercio y no puede porque los narcos invierten en el sector y venden por debajo del precio", señaló.


Destacó que esa situación trae aparejada otro hecho no menos preocupante como la impunidad y "la inversión de valores", que se refleja en que "los niños crecen con la opinión de que hay que ser narco para tener plata".


Acevedo, que atribuyó el ataque que padeció a las denuncias que frecuentemente realiza contra los grupos ilegales, sostuvo que a través de Pedro Juan Caballero pasa cocaína proveniente de Bolivia o Colombia en su trayecto a Brasil y países de Europa.


Reconoció además que las penas en Paraguay son blandas para este tipo de delitos y declaró: "tenemos muchos jueces venales que liberan a los narcos al poco tiempo de ser capturados con muchos kilos de cocaína".


En Amambay y sus vecinos Concepción y Canindeyú, en la frontera con el estado brasileño de Matto Grosso do Sul, abundan también los cultivos de marihuana y las disputas por el tráfico de esta droga generan frecuentes asesinatos por encargo, según las autoridades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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