Además de concertar planes de acción para proteger a la niñez de las enfermedades y la pobreza, los jefes de Estado o de Gobierno de los 23 países que asistirán a la X Cumbre Iberoamericana en Panamá esta semana traen una amplia agenda de temas desde la cooperación económica hasta la consolidación de un centro coordinador permanente para estrechar aun más los lazos entre España, Portugal y las repúblicas latinoamericanas.
La condicion precaria en que vive un preponderante segmento de la infancia del continente ha sido una preocupación de estas reuniones desde la primera cumbre celebrada en Guadalajara en 1991, pero el tema fue promulgado como prioritario para esta cumbre por la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, en La Habana, el pasado año, cuando lanzó el llamado "Unidos por la Niñez y la Adolescencia, Base de la Justicia y la Equidad en el Nuevo Mundo".
Como en todas las cumbres anteriores, cada delegación traerá algunas ideas propias que se ventilarán en las sesiones cerradas de los jefes de Estado, después de haber sido analizados por los cancilleres en la reunión programada para hoy.
Un sondeo efectuado por EL Panamá América entre funcionarios de varios de los gobiernos que estarán representados en la cumbre, reveló que entre los temas que se esgrimen figuran la fluctuación de inversiones, crecimiento desordenado, desempleo, índices de analfabetismo y pobreza, la carga excesiva de la deuda exterior, además de los índices disminuidos de consumo e higiene en la niñez.
Una controversia que se perfila para esta reunión es la preocupación de México y Venezuela y Uruguay por el concepto de intervención humanitaria como un riesgo al principio de la no intervención, a pesar de una corriente contraria de Naciones Unidas y la OEA.
Fuentes diplomáticas informaron a este corresponsal que el lanzamiento de una maquinaria o sistema de cooperación iberoamericana tiene es una iniciativa de Chile, Cuba, México, y Venezuela, además de Panamá y España. Panamá podría ofrecer facilidades al nuevo organismo en su naciente Ciudad del Saber, según un funcionario de ese país.
Desde el pasado año se estableció una secretaria pro tempore en Madrid, que está a cargo del veterano diplomático mexicano Jorge Lozoya, quien ha estado a cargo de la coordinación de la agenda con José Miguel Alemán, el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá y otros gobiernos atentos al evento que, según la cancilleria, atraerá a Panamá 1,200 periodistas.
"Nos parece que el plan para un centro permanente es de mayor trascendencia", declaró a este corresponsal un alto funcionario sudamericano que solicitó permanecer anónimo.
"En un mundo cada vez más globalizado es indispensable la coordinación de esfuerzos, no solamente en el ámbito material sino también en lo que corresponde a la necesidad de fortalecer nuestras culturas y eso se logra mejor a través de un esfuerzo mancomunado".
No todas las delegaciones llegarán con el mismo entusiasmo. "Las Cumbres se están tornando un poco ceremoniales y rituales", protestó un canciller. "Debemos darle un mayor propósito, ante todo, un sentido cultural más agudo.
La importancia del quehacer cultural fue enfatizada de una manera muy especial tras la primera cumbre de Guadalajara por el novelista mexicano Carlos Fuentes y el ensayista venezolano Uslar Pietri, pero ese ímpetu inicial fue perdiendo terreno ante los apremiantes problemas sociales y económicos Destino semejante sufrió el programa cultural de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que, por razones presupuestarias, fue abandonado en 1995 después de casi medio siglo de existencia.
"La aparición de la cultura como protagonista de la vida iberoamericana va aparejada a la aparición de la sociedad civil como portadora de la cultura," señaló Fuentes. "Hemos visto cara a cara lo mejor de nosotros mismos, lo que hemos creado con la mayor alegría, la mayor gravedad y la mayor resistencia. Nos hemos dado cuenta que nuestra cultura es multiracial: indígena, europea, negra y sobre todo, mestiza, mulata".
"La crisis que nos empobreció económicamente también puso en nuestras manos estas riquezas y nos obligó a darnos cuenta que no hay un solo iberoamericano del Río Bravo al Cabo de Hornos, que no participe de pleno derecho en cada uno de los aspectos de nuestro patrimonio cultural.
"De Sor Juana Inés de la Cruz a Pablo Neruda, de Machado de Assis a García Márquez, de Aleijandinho a Lucio Costa, los iberoamericanos hemos sido capaces de crear una cultura continua, duradera, y en ella cada uno de nosotros puede descubrirse a si mismo y reconocer a los demás iberoamericanos".