Una cincuentena de países y organizaciones participantes en la reunión de un grupo de trabajo de los "Amigos de Siria" denunció hoy que continúa la venta de armas al régimen de Damasco.
En un comunicado difundido al término de su encuentro en París, ese grupo expresa su "firme desaprobación de todo apoyo financiero o de otro tipo, en particular la venta de armas", en alusión indirecta a Rusia.
La nota reafirma la necesidad de mantener las presiones contra el Gobierno de Bachar al Asad, e insta a los hombres de negocios que "sostienen financieramente la represión sangrienta" y a todos aquellos que colaboran con ese régimen a que se distancien del mismo para poder ser borrados de la lista de sancionados.