Carla Rutila Artes, quien de pequeña fue robada a sus padres asesinados por la represión, aseguró hoy que ha identificado a dos acusados en un juicio por crímenes en una cárcel clandestina de la dictadura argentina, entre ellos a su apropiador.
Rutila Artes, quien vive en Madrid desde 1985, cuando se convirtió en la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo, reconoció al ex agente civil de inteligencia del Ejército Raúl Guglielminetti, quien actuó en el centro de detención "Automotores Orletti" durante la última dictadura (1976-1983).
La mujer, de 35 años, también identificó al ex espía de inteligencia Eduardo Ruffo, quien fue su padre adoptivo hasta los 9 años, cuando ella dejó de llamarse Gina Ruffo para recuperar su verdadera identidad gracias a la labor de las Abuelas de Plaza de Mayo.
"Se me ha quitado una mochila de encima al poderme enfrentar a Ruffo. Él era incapaz de mirarme a la cara. Ha sido una reparación muy importante", señaló durante una rueda de prensa en la sede de la asociación humanitaria, en el centro de Buenos Aires.
Rutila Artes, que tiene tres hijos, contó que desde los tres 3 años fue "abusada sexualmente" por Ruffo, además de ser sometida a varias "palizas" y cambiada en ocasiones de aspecto para que no puediera ser encontrada por su abuela.
Carla, nacida el 28 de junio de 1975, y su madre fueron trasladadas en agosto 1976 desde Bolivia, donde vivieron durante un tiempo, a Argentina, donde fueron llevadas a "Automotores Orletti".
El padre de Carla, el uruguayo Enrique Luca López, militante de la guerrilla Tupamaros, fue asesinado en la ciudad boliviana de Cochabamba poco después, en septiembre de 1976.
"En la casa en la que vivía vi a varias personas como Guglielminetti. También arsenal de armas, mucho dinero y cosas robadas", relató Carla, quien el pasado viernes declaró ante el Tribunal Oral Federal Uno de Buenos Aires donde se lleva a cabo un juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la cárcel clandestina.
Guglielminetti, quien posteriormente dirigió la custodia del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989), es uno de los cinco acusados en este juicio en el que también declaró Macarena Gelman, la nieta del poeta argentino Juan Gelman.
"Automotores Orletti" funcionó en 1976 en el barrio porteño de Floresta bajo la fachada de un taller mecánico en el marco del Plan Cóndor, como se conoció a la represión coordinada que ejercieron las dictaduras del Cono Sur hace más de 30 años, y se calcula que por allí pasaron unos 200 secuestrados, en su mayoría uruguayos.