Una juez anuló hoy una ley estatal de Wisconsin que elimina el derecho a la negociación colectiva para empleados públicos del estado, tras considerar que sus promotores no proporcionaron información suficiente antes de aprobar la medida en marzo.
El dictamen de la juez Maryann Sumi, de la corte del circuito del condado de Dale, es buena noticia para los detractores de la medida, que en su momento inspiró largas y multitudinarias manifestaciones frente al Capitolio estatal en Madison.
Sin embargo, el asunto llegará ante el Tribunal Supremo de Wisconsin, que el próximo 6 de junio deberá decidir si aceptará a trámite el caso.
Además, según observadores, los republicanos que controlan la legislatura estatal podrían aprobar la misma ley por segunda vez para evitar las violaciones al reglamento de "reuniones abiertas" por las que Sumi falló en contra de la medida.
De acuerdo con el fallo, los republicanos violaron una ley estatal que requiere avisar públicamente de cualquier voto con al menos dos horas de antelación, cuando se apresuraron a aprobar la medida en el Senado estatal.
El voto se efectuó pese a la ausencia de los 14 senadores de la minoría demócrata, que huyeron a Illinois entre febrero y marzo para impedir una votación.
No obstante, la juez no se pronunció sobre el contenido de la ley, e indicó que los legisladores podrían volver a aprobar la medida, si la votan respetando la ley sobre las notificaciones públicas.
La ley "antisindical" aprobada por los republicanos exige que todo empleado público en todos los niveles del gobierno estatal contribuya más de su salario a sus pensiones y seguro médico, con el objetivo de ahorrarle al estado 300 millones de dólares en los próximos dos años.
La ley también elimina el derecho de esos trabajadores a negociar sus condiciones laborales, salvo lo relacionado a salarios. Los únicos que retienen ese derecho bajo la ley son los policías y bomberos.
Los demócratas criticaron la ley por considerar que su verdadero objetivo siempre fue minar el poder de los sindicatos, que forman parte de su base electoral.
Pese a la oposición manifestada por la Casa Blanca, la propuesta impulsada por el gobernador Scott Walker se contagió a otros estados donde los gobernadores republicanos también manejan presupuestos con abultados déficits, como Ohio.