Otras 24 personas han sido asesinadas en la ciudad más poblada de Pakistán, Karachi, lo que eleva a 64 los muertos desde hace tres días, cuando estalló una nueva ola de violencia que se está extendiendo a varios barrios de la urbe, informó hoy a Efe una fuente policial.
Desde ayer, se han sucedido tiroteos y episodios violentos y las autoridades están hallando cadáveres con señales de tortura en diferentes puntos de Karachi.
Según la fuente, algunos de los barrios más afectados son los de Badia, Saidabad y Liyari, este último feudo de bandas criminales conocido por su conflictividad.
Entre los fallecidos hay miembros de las etnias pastún y baluchi, cada vez más prominentes en Karachi, y de la mohayir, hablantes de urdu que llegaron de la India a Pakistán tras la partición del subcontinente en 1947 y que tienen el dominio tradicional de la ciudad.
La capital financiera de Pakistán es escenario de continuos asesinatos selectivos y de una guerra de grupos criminales ligados a siglas políticas.
Los principales actores políticos de la capital de la provincia sureña de Sindh son el gobernante Partido Popular (PPP), el Muttahida Quami Movement (MQM), ligado a los mohayires, y el Partido Nacionalista Awami (ANP), que defiende los intereses pastunes.
La pugna remite no solo al dominio sobre el nervio económico de Pakistán, en el que viven 18 millones de personas, sino al escenario político nacional, donde el MQM se ha distanciado y reconciliado varias veces con el PPP del presidente, Asif Alí Zardari.
Efectivos de la guardia de fronteras y de los 'rangers' un cuerpo independiente de las Fuerzas Armadas, están desplegados en Karachi, pero el Ejército de momento no ha tomado cartas en el asunto, pese a que sí que ha expresado su preocupación.
Tan solo en julio, unas 300 personas perdieron la vida a causa de la violencia en Karachi, que acoge el edificio de la Bolsa y es considerado el motor económico del país.