La industria del tabaco, a través de presiones directas e indirectas sobre los Gobiernos, trabaja para "socavar" la puesta en marcha de las políticas antitabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en América Latina, denunció hoy la ONG Corporate Accountability International (CAI).
Desde que en 2003 se aprobara el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS, que establece las medidas para combatir el tabaquismo que deben aplicar los gobiernos, las empresas del tabaco no han dejado de presionar para evitar su puesta en marcha en la región, según explicó a Efe Yul Dorado, representante en la región de CAI.
"El CMCT fue un apoyo definitivo a la salud pública que surgió como reacción a la intervención de las tabacaleras para evitar que se legislara al respecto. Ahora cabildean, buscan presionar políticamente, ofrecen dinero y hasta demandan internacionalmente a los Estados para evitar que se cumpla", dijo Dorado.
Dorado se expresó así en Punta del Este, donde se encuentra participando en la IV reunión de la Conferencia de las Partes del CMCT, en donde funcionarios y representantes de los más de 160 estados y organizaciones signatarios del acuerdo debatirán nuevas directrices en la lucha antitabaco.
"La OMS recomienda, por ejemplo, que todos los ambientes públicos y de trabajo estén cien por cien libres de tabaco. Sin embargo, casi todas las legislaciones, gracias a presiones sobre congresistas, aprueban la creación de zonas para fumadores, lo que favorece a la industria y debilita el convenio", añadió Dorado.
Otro de los aspectos que emplean en la región las tabacaleras es el uso de donaciones a proyectos de los distintos gobiernos con la idea de "ablandar" sus políticas antitabaco.
"Incluso emplean compromisos de responsabilidad social corporativa para en lugar de crear campañas de prevención del tabaquismo, manejar su marca y hacer un lavado de imagen, destinado a captar nuevos clientes", añadió el representante de la ONG con sede en Boston, EE.UU.
Según Dorado, Argentina es el país donde las tabacaleras han presionado más y con mayor éxito, movilizando a los cultivadores de tabaco para impedir incluso la ratificación del convenio antitabaco auspiciado por Naciones Unidas en el Parlamento nacional.
Para el responsable de CAI, las tabacaleras apelan a los pequeños cultivadores para generar la idea de que "el convenio va contra los agricultores", lo que a su juicio no es cierto, puesto que el CMCT obliga a crear políticas de sustitución de cultivos y ofrece un plazo amplio para su desarrollo.
La estrategia más reciente de la industria es el litigio, como el que Philip Morris Internacional (PMI) planteó a Uruguay ante un tribunal del Banco Mundial con el objetivo de "amedrentar" y "escarmentar" a los países que sí implementan las resoluciones de la OMS.
Precisamente ayer, durante la inauguración de la reunión del CMCT el presidente de Uruguay, José Mujica, aseguró que su Gobierno dará continuidad a la política antitabaco instaurada por el anterior Ejecutivo de Tabaré Vázquez (2005-2010), que convirtió al país en el primero libre de humo de Latinoamérica.
"Nuestro pequeño país es un laboratorio de enfrentamiento con una multinacional", aseguró en su discurso Mujica.
La actitud de Uruguay ante esta demanda le ha valido el apoyo de varias ONG dedicadas a la lucha contra el tabaco, la última de ellas la presidida por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que hoy mismo ofreció "toda la ayuda posible" al país en su conflicto con PMI.