El operativo de seguridad dispuesto por la organización de la Copa América de Colombia comenzó ayer a funcionar en Cali, sede del grupo B, con los primeros entrenamientos de Perú, Paraguay y México y la llegada, anteayer, de la selección brasileña, que ha permitido a todos los equipos volver de sus prácticas sin sufrir el caos circulatorio.
Ni el intenso tráfico, ni los semáforos detuvieron a las selecciones del grupo B en sus trayectos. La organización, por el momento, ha permitido que los jugadores vivan en una burbuja, aislados en sus hoteles y sin interrupciones de camino a los campos de entrenamiento.
Custodiados por un total de 3.700 policías durante la disputa de la primera fase en Cali, la seguridad en los desplazamientos queda garantizada por unos 70 agentes motorizados, más un centenar que vigila los accesos.