El Gobierno de Uruguay consideró hoy que la Corte Internacional de Justicia de La Haya "desestimará" la demanda planteada por Argentina contra Uruguay por la puesta en marcha de una papelera del grupo finlandés Botnia sobre el río que separa ambos países.
En declaraciones tras un Consejo de Ministros que confirmó la remodelación del Gobierno anunciada por el presidente Tabaré Vázquez hace semanas, el nuevo titular de Defensa, Gonzalo Fernández, dijo que el citado organismo internacional dará una "palmadita" en la espalda tanto a Argentina como a Uruguay por el contencioso en torno a la planta de celulosa de Botnia.
No obstante, y aunque reconoció que ese organismo "suele emitir fallos muy políticos", Fernández dejó clara la confianza del Gobierno uruguayo en que no prosperará la intención argentina de poner fin al funcionamiento de la planta de Botnia por presunta contaminación ambiental del río Uruguay que separa ambos países y en cuya ribera se levanta la papelera.
"Estimamos que se va a desestimar la demanda", aseguró Fernández, quien, en la remodelación del Ejecutivo confirmada hoy, dejó de ser titular de Asuntos Exteriores para ocuparse de la cartera de Defensa.
El funcionario explicó que, "en lo que hace a la demanda principal a la pretensión procesal de impedir antes la construcción y ahora el funcionamiento de la planta procesadora de pasta de celulosa, va a ser un fallo contundente" el que emita la Corte de La Haya.
Este organismo tiene previsto manifestarse sobre este contencioso en el entrante mes de septiembre.
Argentina demandó a Uruguay ante ese tribunal internacional al considerar que su vecino violó la normativa bilateral existente sobre el río que sirve de frontera y vía de comunicación a los dos Estados, al comenzar a construir la papelera hace cuatro años.
El Gobierno de Buenos Aires también se hizo eco de las quejas de grupos ambientalistas argentinos que denuncian el daño ecológico que, según ellos, podía causar esa fábrica de pasta de papel.
Estas asociaciones, acompañadas de movimientos vecinales de las zonas fronterizas argentinas con Uruguay, comenzaron hace tres años a cortar los puentes que enlazan los dos países.
Uno de esos puentes, el que conecta la ciudad argentina de Gualeguaychú con la uruguaya Fray Bentos, donde está localizada la planta de Botnia, permanece bloqueado desde entonces por piquetes de ambientalistas y de lugareños.
A pesar de las protestas y de la denuncia oficial argentina, la planta procesadora de celulosa empezó a funcionar a fines de 2007, sin que las mediciones de contaminación realizadas en la zona hayan aportados datos fehacientes que apunten a que se esté produciendo la contaminación alegada por sus críticos.