Los Gobiernos de Uruguay y Paraguay prosiguen desde hoy la labor iniciada por Ecuador al frente del Consejo de Salud de la Unión de Naciones Suramericanas, con el objetivo de "superar la era de la cooperación" para ingresar en la etapa de la integración.
La asunción de la copresidencia del organismo por parte de esos países tuvo lugar este martes en Montevideo con la participación de los ministros de Salud de Uruguay, Daniel Olesker, y Paraguay, Esperanza Martínez, la viceministra ecuatoriana de ese ramo, Carmen Laspina, y el viceministro de Exteriores uruguayo, Roberto Conde.
En su intervención Conde destacó la importancia del compromiso asumido por uruguayos y paraguayos a diez días de que entre en vigor el Tratado Constitutivo de Unasur, el próximo 11 de marzo, que va a ser "un día de júbilo y de consagración", y una "oportunidad única" para el futuro regional.
Además, recalcó que el fortalecimiento del bloque tiene lugar en coincidencia con la celebración de la independencia de los países suramericanos, cuya "división o balcanización en un conjunto de estados" desvinculados fue "la consecuencia más dramática o negativa para el desarrollo" de los pueblos de la zona.
Ahora, "la Unasur es la visión moderna, contemporánea, de esa posibilidad" de "resolver en el siglo XXI esa tarea pendiente del siglo XIX", agregó.
Para Conde, el sector salud es precisamente uno de los campos donde Suramérica sufre "la brecha de desigualdad más intensa" respecto al mundo desarrollado, por lo que queda mucho trabajo por hacer.
"Debemos superar la era de la cooperación. Ya no alcanza. Los países de América del Sur estamos para otra cosa, la integración", manifestó.
Por su parte, Olesker consideró que la salud, por su estructura y trascendencia pública, "puede liderar procesos de integración regional" y advirtió de los peligros "cuando la competencia se pone por delante de la complementación".
Destacó además que los miembros de Unasur están liderados por gobiernos que se han planteado "una visión incluyente de las políticas sociales".
Entre las virtudes del Consejo de Salud, Olesker destacó su rol para "fortalecer la capacidad negociadora" del bloque en las citas internacionales.
Como ejemplo puso la postura mantenida por Suramérica en la última Asamblea de la Organización Mundial de la Salud, celebrada en 2010, para que la lucha contra los medicamentos falsificados ponga de lado cualquier interés vinculado al comercio o a las patentes de los fármacos.
Por su parte, Laspina subrayó los avances logrados durante la presidencia ecuatoriana del organismo para coordinar "soluciones a comunes a problemas comunes", como la lucha contra el dengue y la gripe A, o la homologación de registros sanitarios.
También destacó la rápida respuesta a las crisis sanitarias vividas en Haití y Chile a causa de los terremotos, y en Colombia por las lluvias.
Por último agradeció el apoyo comprometido en el período por la Unión Europea, Unicef, el BID, el BM, la CAF, Onusida y Brasil, entre otros.