Vargas Llosa seguirá apoyando el Lugar de la Memoria en Perú a título personal


El escritor Mario Vargas Llosa, que esta semana renunció a presidir la comisión encargada del Lugar de la Memoria en Perú, seguirá apoyando ese proyecto de manera "externa" y a título personal, dijeron hoy a Efe fuentes cercanas a la comisión.


El pasado martes, Vargas Llosa presentó su renuncia "irrevocable" al presidente peruano, Alan García, a quien pidió que derogase un polémico decreto que limitaba los plazos para procesar a militares y policías por violaciones de derechos humanos y que consideró una "amnistía apenas disfrazada".


La norma fue derogada al día siguiente, pero la comisión del proyecto más importante en recuerdo de las víctimas de la violencia política que vivió Perú entre 1980 y 2000 quedó sin su figura más representativa.

 

El escritor cree que su renuncia fue "indispensable" para motivar los cambios legislativos y continuará respaldando el Lugar de la Memoria como un "colaborador externo", señalaron las fuentes consultadas.


El obispo emérito y ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) Luis Bambarén ocupa ahora la presidencia de la Comisión de Alto Nivel, que aún tiene reuniones pendientes para determinar su futuro y evitar que se debilite el proyecto, todavía sin construir.


Entre las recientes propuestas que se manejan para dar continuidad al Lugar de la Memoria, destaca la del ex presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) Salomón Lerner, para quien la Defensoría del Pueblo podría hacerse cargo del memorial porque ha hecho "méritos suficientes".

 

Fuentes de la Defensoría, que ya participa en la comisión como observadora, explicaron a Efe que todavía no existe una posición al respecto.


Por el momento, siguen los trabajos para coordinar la arquitectura, la organización y la museografía del Lugar de la Memoria, cuya construcción fue adjudicada en abril pasado a los arquitectos Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse.


El edificio se ubicará en un terreno de la Costa Verde limeña, en lo alto de un acantilado que da al Océano Pacífico, y podría estar listo el próximo año, aunque todavía faltan fondos para cubrir los alrededor de cuatro millones de dólares que se presupuestaron inicialmente.

 

No obstante, esta iniciativa oficial no es la única que existe en Perú para recordar a las víctimas del conflicto interno, que dejó más de 69.000 muertos o desaparecidos, la mitad de las cuales fue atribuida a Sendero Luminoso y al menos un tercio a "agentes del estado" (policías y militares), según el informe final de la CVR.


También hay una "Casa de la Memoria" y un museo perteneciente a la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP) en las regiones de Ayacucho y Huancavelica, que sufrieron la violencia más sangrienta.


Además, el museo itinerante Arte por la Memoria, que lleva por Lima y provincias piezas de arte académico y popular, entre ellas un altar de fotografías, un "túnel" de la memoria y una colección de tejidos elaborados por un colectivo de desplazadas del conflicto, según explicó a Efe Mauricio Delgado, uno de sus integrantes.

 

Delgado opinó que "falta apertura para debatir, escuchar y comprender las otras memorias porque la memoria es un proceso que se construye colectivamente", mientras que desde el Gobierno hay una "tendencia" a invisibilizar otras expresiones sobre el conflicto.


Otro de los miembros del museo itinerante, Gabriel Salazar, criticó que el Ejecutivo de Alan García esté "muy vinculado" al Lugar de la Memoria, en cuya comisión participa el ministro de Cultura, Juan Ossio.


A su juicio, el proyecto debería abrirse más a la participación de la ciudadanía y de los artistas que actualmente "producen memoria", mientras que para Delgado, éste debería permitir "vivenciar la violencia y no sólo informarse de ella".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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