Lo más importante es iniciar por la estructura. A la hora de elegir una barra, lo más práctico son los mode que ya vienen listos para instalar. Hay en forma de U, de L, redondas o rectangulares.
Se pueden colocar contra una pared o en el centro, así cumplen además la función de divisoras del ambiente. Si la idea es darle un toque personal, la mayoría de los negocios especializados también realiza proyectos a medida.
Las barras de madera rústica o pino americano lustrado le imprimen al ambiente un estilo bien campestre.
Las barras de granito y ladrillo a la vista son ideales para el exterior de la casa. Son más resistentes y requieren menos mantenimiento. Se colocan en una esquina o junto a la piscina.
En los bares más completos no puede faltar una mesa carrito, que se utiliza para transportar las bebidas de un lugar a otro. Vienen con bandejas desmontables para mayor comodidad. Otra opción es sumar una minibodega.
Para lograr la ambientación de un verdadero bar, se pueden incorporar las típicas banquetas altas. Hay fijas o giratorias. Se consiguen en madera, hierro, plástico o combinaciones de estos materiales y se puede elegir con o sin respaldo.
La coctelera es imprescindible a la hora de preparar tragos. Por lo general son de acero inoxidable y vienen en diversas medidas. También se consiguen recubiertas en cuero.
Para completar el kit, una alternativa son los juegos de accesorios para barras, que vienen con todo como para lucirse: vaso mezclador, cuchara, medidor y colador.
Un buen trago también se reconoce por su presentación. Por eso, no puede faltar una adecuada selección de vasos y copas. Hay modelos especialmente diseñados para vino, whisky, cerveza, tragos largos, margarita, licor y tequila, entre otras bebidas. Las opciones más económicas son las de vidrio.
Si se busca darle una buena oxigenación al vino, se puede incorporar un decantador. También se consiguen conservadores que mantienen sus virtudes intactas una vez destapada la botella. El detalle exclusivo lo dan los destapadores neumáticos.