Múltiples son las virtudes curativas de la cebolla, desde los tiempos más antiguas hasta nuestros dias no han menguado en ningún momento su valor como medicamento y alimento. La cebolla es recomendable contra el edema porque elimina los liquidos que se acumulan en los tejidos y de este modo facilita la actividad excretora de los riñones. Se sabe por experiencia que en casos graves se logró eliminar hasta 3 litros de orina, simplemente por la ingestión del zumo de 10 cebollas crudas cada dia. La cebolla en las enfermedades del higado da resultados sorprendentes, especialmente cuande hay gases y obstrucción. Para el tratamiento con éxito de cálculos biliares nada mejor que una vieja y segura fórmula naturopática siguiente : a una libra de cebolla molida se añade una pinta (medio litro aproximadamente) de Whisky, y se toma una cucharada antes de las comidas. Los rayos X han revelado que, con la ayuda de una suave hierba, laxante, las piedras se disuelven y pasan. También se puede usar con este mismo propósito sólo el zumo, pero en abundancia. La cebolla actúa, inhibiendo la putrefacción intestinal y echa fuera los fermentos e impurezas del sistema ; asi su uso disminuye la formación de toxinas putrefactivas en los intestinos, el cual viene a ser un importante factor etiológico en el control de la hipertensión. Igualmente se sostiene ser de gran valor como suave neutralizados de ácidos, es estimulante digestivo, un antifermentante y un antidiabético.
Aplicaciones externas de la cebolla.
La cebolla en cataplasma es buena para remover la inflamación y la carraspera de las afecciones de la garganta, asi como también en las inflamaciones de los intestinos. No se puede tener alivio más rápida para los dolores de manos y pies maltratados o con sabañones que la cebolla con leche en cataplasma. Una pequeña cebolla asada en ceniza y puesta en un paño fino con un poco de manteca sin sal y aplicado al oido, cura los dolores de este órgano.