Cuando Colón descubrió América, descubrió también la papaya. Una sabrosa y nutritiva fruta tropical que calmó la indigestión del navegante y su tripulación tras el suculento banquete con que les recibieron los indígenas. Desde entonces, han pasado algo más de cinco siglos y, pese a unas más que probadas propiedades digestivas, el fruto del papayo no goza aún en España de la popularidad de otros miembros de su familia.
Son tales sus beneficios sobre el organismo que los nativos de Costa Rica y México lo conocen como el árbol de la buena salud, una medicina capaz de curar casi todas las enfermedades.
Además de facilitar la digestión, la Carica Papaya (así se la conoce en latín) calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento, y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia o reuma y enfermos de vesícula.
Esta fruta es un alimento rico en vitaminas que resulta muy beneficioso en los siguientes casos:
Agiliza cicatrizaciones internas y externas.
Mejora el ritmo cardiaco.
Digiere las proteínas muertas, consiguiendo que no influyan en el funcionamiento de las demás.
Reduce la inflamación intestinal.
Ayuda a conservar la piel sana.
Defiende al organismo ante alergias e infecciones.
Actúa como un laxante suave y combate el estreñimiento.
Favorece el buen funcionamiento del hígado y el páncreas.