Por otro lado, los efectos especiales le dieron profundidad a la obra.
En la segunda parte, se muestra a un San Agustín redimido y arrepentido, quien luego de despojarse de sus bienes y repartirlo a los pobres, se retira con unos compañeros a vivir en una pequeña propiedad para llevar vida monacal.
Una rock-ópera digna de presenciar y que solo tendrá hoy y mañana para presenciar en escenario.