Es cierto que para ofrecer seguridad no importa el diseño de la puerta; pero cuando se trata de ambientación, la belleza y el estilo de ellas es muy importante.
Entre las piezas que juegan un papel muy importante en la puerta, se encuentran las bisagras, por lo cual debe engrasarlas, para que el agua, el sol o el polvo, no las dañen. Pero, antes de hacer esta labor, debe quitar el residuo viejo que la cubre.
Es recomendable que las engrase cada tres meses, sobretodo entre las ranuras, de tal forma que el pin que une las dos partes, tenga un movimiento suave y sin ruidos.
Marque con un lápiz, el lugar que ocupará la bisagra.
Con un escoplo o formón, rebaje la madera en el lugar que se colocará la bisagra. Vaya colocando esta pieza hasta que quede bien embonada.
Separe las bisagras sacándole el pin, de esta forma trabajará en dos partes, una en la puerta y la otra en el marco, las cuales después ensamblará. Es necesario que los tornillos queden bien ajustados, ya que esta pieza estará en movimiento constantemente.
Cuando se trata de las cerraduras, el primer paso es remover el mango o perilla, lo puede hacer presionando con un punzón el sujetador interno.
Remueva los tornillos que se encuentran en roseta interna. Es importante quitar esta pieza para poder continuar con la labor.
Extraiga la otra parte de la cerradura.
Por último proceda a sacar el pestillo. Removida todas las piezas puede proceder a cambiarla y colocar la que va de acuerdo a su decoración. Recuerde seguir los pasos detallados, ahora en sentido contrario.
Colocar bien las bisagras.
Mantener las bisagras engrasadas.
Protección de la parte inferior contra el agua.
Necesidad de pintura.
Cambiar las bisagras cuando se aflojan o se oxidan con el tiempo.
Cambio de las vistas de los marcos.