Esta corriente decorativa consiste en conjugar aquellos detalles que generan un ambiente romántico y único.
Resulta interesante, aunque suele ser empleado en la actualidad por una minoría, ya que se le asocia con cierta superficialidad y candidez.
Hay quienes lo consideran pasado de moda y un tanto sobrecargado.
Esta tendencia trata más bien de rescatar elementos distintivos y traerlos a la actualidad para que se complementen en armonía y es que esta línea decorativa puede aplicarse también a casas modernas, ya que genera un ambiente cálido y muy de hogar.
Decoración.
Para llevar este estilo de decoración interior a nuestro hogar es necesario tomar algunos detalles en consideración, por ejemplo, las ventanas deben vestirse con cortinas de tejidos naturales, o con visillos y estores de estampados o bordados finos y delicados.
El tapiz para las sillas, sillones y butacas más utilizado dentro de esta corriente es el terciopelo, puede ser liso o con motivos florales. Las telas más escogidas para los cojines y mantas son la seda, el algodón, el lino y la lana de colores delicados con estampados florales o lisos.
Los colores pasteles son utilizados en dormitorios, ya sea de niñas o de adultos amantes del romanticismo.
Recuerde, a la hora de emplear estos tonos en los muebles es ideal incorporar pequeños detalles y accesorios en juego, como por ejemplo ramos de flores que ayudarán a generar un clima único y especial.
Mobiliario.
En el dormitorio, puede optar por muebles de madera, como la cama, la mesa de noche, estantes, cómodas, etc. También se utilizan mucho los cabeceros de forja para acentuar este estilo; son ideales las camas con dosel.
Para el baño, los cestos de mimbre o rafia. En la cocina, lo ideal son los estantes que permitan tener los utensilios a la vista para darle un toque rústico. Los platos de porcelana, las lámparas con pantallas de tela, los arreglos de flores cortadas o secas y adornos con motivos florales complementarán este estilo.