Muchas fueron las confesiones y testimonios de los milagros de Jesús Nazareno que se escucharon este domingo en Atalaya.
Verdaderas muestras de fe y esperanzas en sanar enfermedades terribles; otros buscan la comprensión y la solución de los problemas que enfrentan los familiares.
La multitudinaria procesión es también aprovechada por las autoridades católicas de nuestro país, para reafirmar la fe que tiene la comunidad en la imagen.
Además, el domingo de Cuaresma se conjuga con la veneración al Cristo que se aprovecha para que los peregrinos paguen sus mandas.
Una vez más las principales calles de Atalaya se quedaron chicas para recibir a tanta gente que agradece o pide un milagro en sus vidas. Ahora muchos se preparan para cumplir sus mandas en el 2008.