La cama puede tener o no respaldar, incluso muchas veces está suelto o incorporado. Al elegir un respaldar debe tener en cuenta la decoración general de la habitación, para que no desentone, ya que será un centro de atención visual muy importante.
Además de decorativo, el respaldar debe ser lo suficientemente cómodo, como para apoyarse al leer o ver la televisión.
Evolución.
En el pasado el respaldar venía a juego con la cama, y era de tamaño estándar, pero esto quedó atrás. En la actualidad y en busca del estilo propio, resaltan formatos de diversos tamaños y altura; en algunos casos van del piso al techo. El respaldar tradicional tiene una base de soporte de madera y sobre ella el diseño tapizado en tela o en un material con un porcentaje importante de acrílico, que permite un fácil mantenimiento.
Este tipo de muebles ha evolucionado, y los diseños modernos y vanguardistas están adquiriendo cada vez más protagonismo.
Elección.
Hay que tomar en cuenta una serie de detalles al elegirlo, como por ejemplo, conocer bien las medidas de la habitación, ya que es uno de los principales errores que se cometen al comprar este mueble, que puede ser que no quepa o quede muy pequeño dentro del dormitorio.
También es importante considerar las dimensiones y la calidad de lo que se elige. Ya que es un artículo que no es fácil cambiarlo, y que va a permanecer en su hogar por mucho tiempo.
Debe tener claro qué tipo de mueble quiere, si una línea moderna o clásica. También hay que tomar en cuenta los colores que tiene su recámara.
Materiales.
La madera es el material predilecto, aunque muchas veces se confeccionan en metal o en mimbre.
Madera. Lo importante antes de elegir un respaldar de este tipo es tener en cuenta los aspectos estéticos que desea brindarle a la habitación, y cómo este accesorio se adaptará a la nueva cama; ya que generalmente tenemos dos opciones con las camas. Por ejemplo, algunas poseen un cabecero incluido que hace juego con el resto del mueble, y otras solamente incluyen una base, que se le agrega algún accesorio, si realmente se desea.
Hierro. Los respaldares de hierro forjado han adquirido una gran importancia, debido no sólo a la excelente estética que brindan, sino también a las infinitas posibilidades de combinaciones que se pueden lograr.
El forjado del hierro es un verdadero arte que antes se utilizaba únicamente para verjas, o accesorios arquitectónicos, hasta que se trasladó su diseño a las habitaciones.
Lo importante de utilizar este material para obtener un respaldar, es que no admite copias ni reproducciones, ya que es una obra artesanal y le da un toque diferente a la decoración.
Cuero. Es elegante y personal; es un material que se le considera noble, pero delicado. Con respecto a la calidad, cabe destacar que es uno de los más duraderos, por lo que lo convierte en una elección óptima, si desea que el tapizado del mobiliario dure. El cuero se caracteriza por resistir rasgaduras, pinchazos, manchas y raspaduras; a su vez, mantiene la forma y no deja ver el desgaste con el paso del tiempo, como otras telas.
Laqueados. Brinda una sensación de refinamiento al dormitorio, que no puede lograrse a través del hierro o la madera; además, la laca conlleva a una serie de beneficios que otros materiales no poseen.
Los cabeceros de cama laqueados se utilizan por múltiples razones. Una de ellas es la decoración moderna que se alcanza mediante su uso que, al mismo tiempo, puede combinarse con materiales como el acero inoxidable o el hierro, adaptándose a diferentes estilos y corrientes decorativas.