Monumentos, tumbas, mausoleos y nichos donde descansan célebres difuntos entre próceres, políticos y artistas figuran en las rutas turísticas que Ecuador ofrece en un cementerio abierto hace casi 170 años y que alberga a 700,000 difuntos.
El camposanto está localizado en Guayaquil y ocupa cerca de 15 hectáreas, un tercio de las cuales han sido declaradas como Patrimonio Cultural de la Nación gracias a sus más de 200 piezas registradas como bienes patrimoniales.
Los estilos arquitectónicos greco-romano, neoclásico, barroco y mudéjar, entre otros, que decoran el cementerio responde a la inspiración de artistas europeos que llegaron a Guayaquil a finales del siglo XIX y principios del XX.
La trascendencia histórica, artística, cultural y popular de la necrópolis determinaron cuatro rutas turísticas temáticas y una general que lo resume todo en 90 minutos.
Entre los moradores eternos del cementerio figuran Eloy Alfaro (1895-1924), y Julio Jaramillo, el "Ruiseñor de América".
El Ministerio de Patrimonio capacitó a operadores y trabajadores del camposanto, para que ayuden a reforzar la cultura desde lo que parece un museo al aire libre que atesora un pasado clave en la historia de Ecuador.