Las rosas como las bellas artes son la expresión de la belleza. Por su exquisitez natural es conocida como "la reina de las flores". Además de su aroma y suave tersura, las rosas tienen el atractivo de sus hermosos pétalos y una apariencia elegante que la hace ser la planta más cultivada en parques y jardines de todo el mundo.
Es evidente que las especies de flores grandes son ideales para ser cultivadas en el jardín, y las pequeñas en balcones y terrazas.
En la práctica no existen situaciones ambientales, excluida la sombra total, que impidan el cultivo de la rosa. Basta con que el rosal reciba de tres a cuatro horas de sol por la mañana para que florezca regularmente.
El rosal prefiere los términos medios; ni excesivo riego ni demasiada sequía. Si se tiene en maceta, conviene regarla cada 3 ó 4 días; en el caso de que esté en el jardín, una vez a la semana.
Los rosales se desarrollan mejor en zonas templadas y crecen con más facilidad en condiciones de inviernos y días con mucho sol en verano.
Deben estar situados en un lugar con abundancia de luz, calor y humedad.
La planta no debe ponerse a favor del viento, ni tampoco a pleno sol. Sin embargo, la versatilidad de la rosa hace que pueda adaptarse a condiciones adversas de temperaturas y cantidades variables de sol y de lluvia.
Existen pocos lugares en el mundo donde no pueden ser cultivadas, tales como sitios de permanente sequía o fríos intensos y prolongados.
La razón primordial por la cual se podan periódicamente las plantas de rosas es para evitar ramificaciones inútiles que sustraen la savia de la misma e impiden que crezcan de forma correcta y se desarrollen flores de calidad.
Una planta con muchas ramas, da flores en abundancia, pero de una apariencia mediocre, ya que malgasta la savia en alimentar ramas innecesarias.
Se recomienda que después de una poda se fertilice.
Existen dos tipos de podas: la de formación, que se realiza en el primer año y consiste en la creación adecuada del sostén; y la fitosanitaria, que se lleva a cabo a partir del primer año y que supone eliminar todas aquellas ramas enfermas, quebradas o con plagas.
"Gracias". Regalar una flor rosada es una forma indirecta de agradecer ese favor tan importante que le han hecho. También significa el aprecio que se tiene por alguien.
Las rosas amarillas son una buena forma de festejar entre amigos un cumpleaños o un día significativo. También es la rosa ideal para regalar a un adolescente.
"Te quiero". Ésto es lo que desean expresar las rosas rojas. Se trata de uno de los colores más excitantes. Significa: pasión, emoción e incluso peligro.
"Celestial y pura". Así la ven quienes le regalan un ramo de rosas blancas. Lo que le une a esa persona puede estar seguro(a) que va a durar toda la vida.