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Elegante coctel



[~sociales01-1.jpg~ Steve Maduro y Denis Lindo.]
[~sociales01-2.jpg~ Karen Mann y Magali Méndez.]
[~sociales01-3.jpg~ Eric Cohen, Rocio Cohen, Lilia Esther de De León y Raúl De León.]
[~sociales01-4.jpg~ Myra Fidanque, Nini de Paredes y Olga De La Guardia.]
[~sociales01-5.jpg~ Peggy Greene, Connie Fidanque, Gay Fidanque y Debbie de De La Guardia.]
Preguntó Gabo al desconocido. Este le estrechó la mano y le dijo: soy Jorge Eduardo Ritter. Treinta años después han consolidado una amistad y un afecto que nada tiene que ver ni con el éxito literario de quien hoy por hoy es el colombiano más notable, ni con la carrera política de esta figura pública panameña.
"Estoy seguro que si él no fuera Premio Nobel de Literatura seríamos igualmente amigos, y no haríamos nada de lo que no hubiéramos hecho juntos", nos dijo el ex canciller.
Para 1977 Ritter ya tenía cuatro años de haber ingresado al Gobierno. Hijo del conocido escritor y diplomático, Eduardo Ritter Aislán y Elida Domingo (quien murió cuando Jorge Eduardo tenía solo cinco años), había cursado estudios secundarios en el Colegio San Agustín, y -como dijo a Semblanzas, se hizo abogado por uno de esos caprichos del destino. Una vez terminó los estudios secundarios obtuvo una beca para estudiar ingeniería electrónica en Alemania, pero como la Universidad en ese país comenzaba en septiembre, le pidió a su padre que lo enviara a Bogotá para hacer un semestre en la Facultad de Humanidades de la Universidad Javeriana. Pero las matrículas habían terminado cuando llegó y las únicas abiertas eran las de la Facultad de Derecho. Después de aquel primer semestre nunca más se retiró, hizo seis años y se recibió en Derecho y Ciencias Políticas. Pese a lo fortuito, "nunca me he arrepentido de que haya sido así".
Varias veces Canciller de la República, fue el primer Ministro para Asuntos del Canal, Ministro de Gobierno y Justicia, y embajador de Panamá en Bogotá, y ante Naciones Unidas. Es padre de dos hijas que residen en Colombia, país al que adora de manera particular.
Semblanzas: Ingresa Usted a la Academia Panameña de la Lengua como miembro de número... ¿Qué importancia le otorga al hecho?
JERD: Sin duda alguna es una gran distinción, un gran honor el que me han hecho los miembros de la Academia Panameña de la Lengua, que son los que eligen a las personas que van a integrar esa corporación, que para mí tiene una doble connotación. Tiene, desde luego, el honor de ser parte de una corporación que ha sido prestigiada con las cifras más notables de las letras panameñas, y por otra parte, el aspecto afectivo de ingresar a una corporación cuya silla vacante dejó la muerte de mi padre. La Academia de la Lengua tiene números fijos que corresponden a las letras del alfabeto, y a mi padre le correspondió llenar la silla de Harmodio Arias Madrid, un hombre de un extraordinario prestigio intelectual y con realizaciones importantes como la Universidad de Panamá, y en el campo internacional el tratado Arias Roossevelt, que puso término a la cláusula de intervención de Estados Unidos en Panamá. Yo crecí entre libros, y siempre que he sido objeto de alguna distinción y las realizaciones que pude haber tenido en el mundo de las letras, yo se lo atribuyo fundamentalmente a que crecí entre libros. Recuerdo que las mudanzas que eran frecuentes, porque mi padre estaba en el servicio diplomático, eran mudanzas de libros; era empacar libros, desempacar libros.
Semblanzas: Doctor, los medios de comunicación se han desarrollado de forma destacada y hay quienes sostienen que conspiran contra los libros...
JERD: Bueno, lo cierto es que la cantidad de libros que se imprime es mucho mayor. También ha crecido la población por supuesto. Yo no creo, francamente no creo que los medios estén conspirando contra el libro, todo lo contrario, me parece que al tener tantas formas de lecturas, un niño que se la pasa, como se dice ahora, enviciado en el internet, está leyendo. Puede que no sea lo mejor de la lectura, pero es que tampoco a los niños se les puede exigir que lean lo que los adultos creemos que ellos deben leer. Por supuesto, si son solo juegos tiene también una parte de ventaja en su sistema psicomotor y demás, mucho de los cuales creo que son inventos de los psicólogos, pero buena parte son lecturas. Cuando tienen que investigar tienen facilidades que nosotros no tenemos pero es lectura. Y creo que lo único que hace falta es que se enamoren del libro como tal, pero la lectura está allí.
Semblanzas: Una de las personalidades que contribuía mucho a que los niños se involucraran en la lectura eran los educadores de antaño, hoy en día da la impresión de que a eso se le rinde menos tributo…
JERD: Ha disminuido muchísimo, y no solamente ha disminuido muchísimo. Yo creo que hay como una degradación en la calidad de lo que se escribe y de la forma como se escribe en los diarios. Panamá, por ejemplo, no tiene revista de circulación nacional, dedicadas a la cultura o al análisis de coyuntura. Ha habido algunos esfuerzos aislados pero no se pueden identificar como una cultura de revista, que es la más generalizada en el mundo. Y si uno revisa los diarios hay algunos esfuerzos individuales por llevar un periodismo de calidad, unas entrevistas importantes, dentro y fuera de Panamá, como es el caso de Semblanzas, pero si se pone a ver, en Panamá comienzan a abundar más las glosas, que es la forma menos elaborada de periodismo. Cuando yo hacía algunas investigaciones para el trabajo de ingreso a la Academia, revisé muchos periódicos de los años 40, de los años 50, incluso de los años 60, y veía la cantidad de poesía que se publicaba en aquel tiempo. Repito, es verdad que no existían otros medios, pero aun para las personas que no tenían libros, el tener en sus manos un periódico, tenía para el que lo leía, una fuente de enriquecimiento cultural importante.
Semblanzas: ¿En qué consistió el trabajo realizado para el ingreso a la Academia?
JERD: Lo he hecho sobre el acróstico, y lo hice sobre el acróstico porque a mí siempre me ha llamado la atención la forma como el acróstico se ha degradado a un extremo en Panamá. A pesar de que al principio, durante la época del Siglo de Oro español y en el barroco hubo acrósticos extraordinarios y en la literatura universal existen ejemplos muy emblemáticos del valor del acróstico como tal, ahora se ha limitado en Panamá a la publicación de acrósticos para cumpleaños, para quinceaños, y lo peor es que se le llama a eso poesía. Para mí el acróstico de hoy es a la poesía, lo que la glosa es al periodismo. Realmente es una forma degradada, pero que en Panamá es uno de los pocos países donde ha conservado cierta vigencia como una forma de expresión poética, que no lo es.
Semblanzas: ¿Se podría sostener que en cierta medida la cultura o los niveles más excelsos de la misma están un poco a la defensiva, que hay una ofensiva de expresiones no tan acabadas?
JERD: Es la sencillez, la simplicidad, el camino más fácil. Para hacer una buena columna de un periódico se requiere tiempo, pulirlo, se requiere cumplir con las normas mínimas que exige el idioma español que es tan rico, pero las formas acrósticas que se utilizan son de un tal simplismo, que prácticamente cualquier persona que tenga los recursos para hacer publicar uno, logra que lleguen a los diarios y los diarios son, en alguna forma, aunque no sea su principal misión - su principal misión es informar - tendrían el deber de ayudar al enriquecimiento cultural. De manera que es inexplicable que se diga que no se publican los poemas de nuestros grandes poetas, con la sola excepción del Panamá América que tiene una página dedicada a la poesía de panameños y de poetas extranjeros, y sin embargo se encuentre en las páginas de los diarios esos esperpentos que son los acrósticos como si esas fueran las únicas expresiones poéticas de nuestro país. He decidido por lo menos tratar de llamar la atención al respecto.
Semblanzas: Ha sido recurrente ver sus esfuerzos vinculados al área diplomática, a la de las relaciones exteriores, a la de los tratados canaleros… ¿cuándo y en qué momento comienza Jorge Eduardo Ritter en este escenario?
JERD: Yo comienzo en este escenario desde que empiezo a trabajar en el gobierno en 1973. En ese tiempo el General Omar Torrijos estaba reclutando jóvenes para todos sus programas y yo tuve la fortuna de quedar incluido dentro de ese reclutamiento. Desde luego, buena parte de la agenda de aquellos tiempos eran las negociaciones internacionales, eran las negociaciones del Canal. A pesar de que yo no participé en las negociaciones mismas, yo nunca estuve frente a frente con los negociadores norteamericanos, creo que en ese tiempo muchos jóvenes nos sensibilizamos por los asuntos internacionales. Por supuesto que ya veníamos con una trayectoria, veníamos con hechos que nos habían impactado a todos muy fuerte, como el 9 de enero de 1964.
Semblanzas: ¿Era Usted estudiante de secundaria para ese instante?
JERD: Yo era estudiante del Colegio San Agustín. Tenía 13 años en aquel momento, no participé ni estuve en la avenida de los Mártires, pero estuve en el entierro de los ártires, con mis hermanos y mi padre, y lo tengo grabado perfectamente. No me alcanzaba a explicar, cómo habían sido asesinados esos jóvenes estudiantes, mayores que yo, pero ese es el hecho singular en la vida política que a mí más me impactó de joven. Cuando el General Torrijos y otros militares dieron el golpe, tampoco estaba en Panamá; acababa de iniciar mi carrera universitaria en Bogotá y allí estuve hasta que regresé a Panamá y me incorporé de lleno al Gobierno y creo que fue una escuela extraordinaria y ciertamente me enrumbaron hacia las relaciones internacionales y hacia los asuntos del Canal y hasta el día de hoy conservo el mismo interés por los asuntos internacionales, y desde luego por los asuntos del Canal que han evolucionado extraordinariamente al extremo de que yo creo que ya la inmensa mayoría de los panameños ni siquiera se acuerdan de que aquí hubo una zona del canal, no conocieron nunca esa humillación, de manera que es muy difícil transmitirle a los jóvenes cómo uno se sensibiliza por ciertos asuntos cuando ellos no tienen una oportunidad, pero es que para nosotros era una humillación la Zona del Canal, y ellos ni siquiera se lo pueden imaginar.
Semblanzas: También se le vincula a eventos como Contadora, Esquipulas uno y dos..
JERD: Para ese tiempo yo ya estaba metido de lleno en las relaciones internacionales. En 1982, después de la renuncia del Doctor Aristides Royo, el presidente Ricardo De La Espriella me designó como embajador en Colombia. Fue mi primera experiencia diplomática; yo había participado en distintas misiones pero no en calidad de embajador, y fue una época, para mi fortuna, muy rica.. a mí me correspondió venir con el presidente Belisario Betancur en la creación del Grupo de Contadora, y Panamá cobró una vigencia extraordinaria en los años de 1982 al 1986, en al área internacional, al extremo de que los cuatro países del grupo de Contadora, Colombia, México, Venezuela y Panamá eran considerados como los líderes de América Latina en la búsqueda de la Paz en Centroamérica, y ese fue a su vez el origen del Grupo de Río, primero Grupo de los Ocho luego Grupo de Río. Y esos mecanismos de consulta fueron de un extraordinario valor, y lo que había en ese tiempo era una gran comunicación y un estilo que ha prevalecido hasta entonces. Ese estilo era de la comunicación directa entre los presidentes. Hasta ese momento los presidentes se comunicaban a través de las embajadas, cuando un presidente quería transmitirle algo a otro se comunicaban con el embajador; los embajadores teníamos que solicitar una entrevista con el director de protocolo, éste con el canciller, y a partir de entonces, al menos así es en América Latina, los presidentes toman el teléfono y se hablan, y a veces los últimos en enterarse son precisamente los embajadores que eran antes el único vehículo. Esa relación tan especial que surgió muy a continuación de los Tratados Torrijos-Carter, porque el Grupo de Contadora tuvo su origen en que era el Grupo que apoyó a Panamá en las negociaciones, y ellos a su vez fueron los que crearon ese mecanismo tan informal de llamarse por teléfono o encontrarse en cualquier parte, y de negociar desde cualquier parte.
Semblanzas: Pero eso, en lo interno, implicó también una evolución cualitativa en la dinámica del comportamiento diplomático panameño.
JERD: Sí, era principalmente porque las relaciones con Estados Unidos se llevaban en una forma estrictamente bilateral. Panamá siempre tuvo una relación especial con Estados Unidos, a veces conflictiva, a veces de enfrentamiento. Panamá ha tenido con los Estados Unidos, y de ahí quizá el gran activo de poder negociar con los Estados Unidos. Es que Panamá ha sido el país de América Latina que ha tenido los dos extremos con Estados Unidos. Panamá era prácticamente un protectorado, la zona del canal era un enclave colonial dentro del país. Estados Unidos había participado activamente en nuestra independencia de Colombia, y sin embargo, Panamá es el único país de América Latina que ha roto relaciones con Estados Unidos. De manera que nosotros hemos estado en los dos extremos en la relación con Estados Unidos, pero siempre había sido desde un punto de vista bilateral. La primera vez, cuando verdaderamente se comienza a internacionalizar el problema panameño, fue bajo el mandato del General Torrijos. No es que la causa hubiera sido ajena.. las denuncias de Panamá habían sido constantes tanto en las Naciones Unidas como en la Organización de los Estados Americanos, pero las negociaciones se llevaban a cabo siempre en una forma bilateral. El componente que tuvo este nuevo sistema, este nuevo estilo de negociación de parte del General Torrijos, es que vinculó de una manera directa a otros Estados en la lucha de Panamá, primero en los No Alineados y después de una forma diaria, efectiva, con los presidentes de América Latina, al extremo que cuando recién falleció el presidente Alfonso López Michelsen, el Presidente Torrijos lo resumió en una frase muy gráfica. Dijo: López Michelsen, más que un apoyo en la negociación, fue un miembro más del equipo negociador, y así se sentían. Y eso fue un sistema, o una práctica inédita en las relaciones internacionales.
Semblanzas: ...el último cuarto de siglo, del siglo XX, fue muy conflictivo para Panamá, generó posiciones polarizadas ¿Debe insistir el país en las viejas confrontaciones o hay que resolverlo de otra manera?
JERD: Los países que se anclan en esas rencillas terminan en episodios más dolorosos porque no son capaces de superarlos. Nosotros estamos en una encrucijada, que exige, no una unidad nacional porque esa es una utopía que nunca vamos a lograr, y no lo logra en realidad ninguna país, siempre habrá diferencias fundamentales en la forma de mirar el Estado; sin embargo, lo que si puede haber son acuerdos fundamentales para mirar hacia delante, dentro de parámetros muy amplios que no impliquen para ninguno decir que todo lo pasado se olvidó pero que también nosotros aprendamos a ponerlos en perspectiva. Hay países que han pasado por episodios mucho más dolorosos, le puedo hablar de España que pasó por una guerra civil, con centenares de miles de muertos, a lo cual siguió una dictadura de cuarenta años, y que terminó hace relativamente poco. Sin embargo, la sociedad española es una sociedad que esta dividida casi por mitad, entre socialistas y populares, pero no están en permanente recriminación de qué fue ni quien representa hoy a Franco; para ellos esto fue un episodio doloroso y nosotros vamos a mirar hacia adelante. Se escribe la historia con propiedad. Recientemente se cumplieron 70 años del inicio de la Guerra Civil Española, se produjo una gran cantidad de literatura, el gobierno está incluso indemnizando a algunas de las personas, niños sobre todo, que en aquel tiempo tuvieron que abandonar España, pero se hace ya con madurez. A nosotros todavía a veces nos cuesta pasar páginas dolorosas porque pareciera que es la única manera de mantener vigente ciertos intereses políticos. A mí me llama mucho la atención que se trata de revivir prácticas, o reeditar prácticas que tuvieron vigencia para hechos específicos, por ejemplo la Cruzada Civilista. La Cruzada Civilista fue una fuerza importante en un momento coyuntural trascendental para Panamá y tendrá su espacio en la historia política de Panamá. Pero pretender, por ejemplo, que esa es una experiencia que se puede repetir, es muy difícil; la historia hay que conocerla y yo soy un enamorado de la historia, pero tiene que tener un propósito, y el propósito no puede ser siempre enrostrarle a uno y a otros sus fallas en aquel momento, sino que sirva de ejemplo de las cosas que no deben ocurrir.
Semblanzas: ¿Y en ese contexto dónde cabe el debate sobre el General Noriega?
JERD: El sistema judicial de Estados Unidos se encargó del General Noriega desde el día en que él se entregó a las autoridades norteamericanas en enero de 1990, y ese es todo el proceso que se ha seguido y ese es el proceso en que va a terminar hasta cuando vaya a Francia y entonces quede en manos de la justicia francesa. Pero creo que se ha hecho una alharaca muy superior a lo que el propio acontecimiento ameritaba, que era el final de una condena y la decisión judicial de Estados Unidos de enviarlo a Francia, proceso que aun no ha terminado.
Semblanzas: ¿Qué hace Usted ahora, a qué se dedica?
JERD: Ejerzo mi profesión, leo muchísimo, estoy escribiendo algunos libros. Estoy haciendo una investigación larga que me ha tomado más tiempo del que creía, para escribir una biografía sobre el General Torrijos. Me falta tanto que no se cuándo la voy a terminar. Estoy ejerciendo la profesión, he llegado a una etapa de mi vida en la que disfruto muchísimo todo lo que hago, y estoy fuera del servicio público. No estoy en el gobierno. Siento una gran simpatía por el presidente Torrijos y el vicepresidente Lewis, nos vemos con frecuencia como amigos, y si en algo les puedo ayudar, o en lo poco que le puedo ayudar saben ellos que cuentan conmigo. Es una colaboración a título personal porque realmente le tengo una extraordinaria simpatía al presidente Torrijos, como admiración le tuve a su padre.


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295399
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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