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Embajada Británica ofrece recepción


[~sociales01-1.jpg~ Juan Vásquez, Edmund Blennehassett y Gary Foster. ]
[~sociales01-2.jpg~ Mary Arriaga, Silvia Robles y Luis Arriaga. ]
[~sociales01-3.jpg~ Robert Raymer y Romano Feoli. ]
[~sociales01-4.jpg~ Ian Lewis y Dranecio Johnson. ]
[~sociales01-5.jpg~ Miguel Brostella y Jorge Nicolau. ]
[~sociales01-6.jpg~ Kathleen de Candanedo y John Walker. ]
[~sociales01-7.jpg~ Lynn Day y Eduardo Candanedo. ]
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Antes de ese traslado ayudó a estructurar la estrategia de comunicación de la oficina del Defensor del Pueblo, trabajó, junto a otro personal, en la ley que creo la Defensoría del Pueblo, en comunicación y derechos humanos, y trajo algunos consultores.
Residió aquí cinco años, pero sus vínculos con Panamá sin embargo parten de finales de 1979 inicios de 1980: "Yo era funcionario del gobierno de mi país y vine en una misión oficial donde para comenzar a elaborar lo que luego fue un gran proyecto: la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (ALASEI). Estuve muy involucrado en la organización de ese proyecto, allí trabajamos con fraternos amigos como Germán Carnero Roque, con Eduardo Stein que hoy día es vicepresidente de la República de Guatemala, y otras personas que fui conociendo a lo largo de ese importante proceso. Fue mi primer contacto con Panamá, posteriormente en 1984-1985, estuve contratado por la UNESCO trabajando en otro gran proyecto que la Unión Latinoamericana y Caribeña de Radio Difusión, el proyecto ULCRA, que fue un proyecto que animó desde el principio la UNESCO, y eso también coordinado por Luis Ramiro Beltrán. Me mantuve observando los procesos políticos de Centroamérica, fue una época muy complicada, muy difícil, pero la UNESCO también estuvo aportando a los esfuerzos de paz y al mismo tiempo estuvimos aportando asistencia a algunos países para mejorar sus comunicaciones, entre ellos Panamá".
El día anterior a esta entrevista había sido agasajado en por el Consejo Nacional de Periodismo y el Sistema Estatal de Radio y Televisión en la sede esta última institución, en un evento donde estuvieron entre otras figuras Estelita Villa-Real, presidenta del CNP, el reverendo Manolo Blanquer de FeTV, María Victoria López de APPTUR, Carlos Aguilar de SERTV, el destacado periodista Rafael Candanedo, y Alexandra Schelljerup, de relaciones internacionales de SERTV. Y como lo hemos visto con frecuencia en Ciudad de Panamá le hice notar que para muchos de nosotros él es otro panameño, y para ello hay razones de sobra. Sucede que al amparo de sus gestiones la UNESCO declaró al Casco Viejo de la Ciudad y al Salón Bolívar Patrimonios de la Humanidad . Fue él quien en un acto solemne, realizado en 1997 en el Salón Amarillo de la Presidencia de la República le entregó al entonces presiente Ernesto Pérez Balladares, la declaratoria de la importante entidad internacional, a la que fue sumada luego Panamá la Vieja.
Ahora Alejandro Alfonso dirige la Consejería de la UNESCO para Comunicación en San José, desde una oficina multipaís que llevó a cerrar la sede de Panamá.
"Yo abrí la oficina de la UNESCO en Panamá, fue un gran momento de mucha alegría, un momento muy positivo a pasar uno más bien triste, frustrante hasta cierto punto de tener que cerrar la oficina que yo había abierto cuatro años antes. Ahí paso a Costa Rica pero sin dejar de atender Panamá".
Semblanzas: La libertad de expresión no deja de ser un tema recurrente quizá por los procesos que atraviesan nuestros países, y otra vez ha quedado planteado el tema problema de si debe tener o no límites… ¿Cómo estas viendo este debate?
AA: Como derecho humano, no podemos poner límite a la libertad de expresión. Y la libertad de expresión, vista en su más amplio sentido, involucra el derecho de los hombres y las mujeres a expresar sus opiniones y sus puntos de vistas a manifestarlas por cualquier medio sobre cualquier tema. Tiene tres grandes derivados: por un aparte la libertad de prensa, tanto de quienes hacen posible los medios de comunicación, los profesionales, como la libertad que tienen los ciudadanos de acceder a esos medios de comunicación. La libertad de los medios, o lo que se llama normalmente la libertad de prensa . Una segunda vertiente seria el derecho de los ciudadanos a tener un libre acceso a la información de carácter público; parte de la libertad de expresión y la información publica, por su mismo nombre, por su misma naturaleza, es aquella que interesa a todos o que podría interesar a grupos determinados y cuyo acceso tendría que ser absolutamente libres; se puede regular los sistemas a través de los cuales la ciudadanía va a tener acceso, tiempos, sistemas de acceso, formalidades pero en todo caso la información pública debe ser accesible a todos los ciudadanos, y un tercer corolario de la libertad de expresión que es el derecho a disentir. Todo esto, teniendo como centro la libertad de expresión, tiene que ser absolutamente ilimitado. No hay límites para la libertad de expresión. Desde el momento en que ponemos límites a la libertad de expresión estamos poniendo límite a un derecho humano fundamental, sería como ponerle límite a la vida.
Semblanzas: ¿Y aquellas personas que se sientan afectadas por lo que algunos estiman excesos de la libertad de expresión?
AA: Todas aquellas personas que sientan que en función de la libertad de expresión sus derechos han sido vulnerados, tienen que recurrir a la ley y de sentir que, por ejemplo, ha sido difamado, eso ya tendría que probarse, eso tendría que trasladarse al ámbito civil o al ámbito penal. La discusión está en que no le pongamos limites a la libertad de expresión, no tengamos limitaciones hacia ese gran derecho; que hay que normar algunas practicas dentro de la libertad de expresión yo creo que si, en beneficio de la niñez, de la juventud, para proteger derechos fundamentales de parte de la población se pudieran normar, regular como en efecto se hace cuando se pone, por ejemplo, un horario para determinado programa de televisión, cuando se exigen determinadas condiciones para un programa de radio, entonces se está normando; cuando determinadas publicaciones no pueden ser vendidas a menores de edad, pero eso no quiere decir que se está restringiendo la libertad de expresión. El problema en América Latina en particular, cuando hablamos de libertad de expresión, cuando se analiza la problemática que se genera en torno a la libertad de expresión estamos haciéndolo desde una herencia que tenemos nosotros cultural, una herencia de nuestro pasado político.
Semblanzas: ¿Puedes puntualizar?
AA: Somos sociedades que se desarrollaron en un ambiente autoritario, en un ambiente militar, vertical, autocrático, y eso nos ha venido siguiendo a lo largo del desarrollo de nuestros primeros años como repúblicas independientes; no hay que olvidar que nuestras repúblicas independientes inmediatamente devinieron en regimenes militares. Y esa cultura nos ha venido acompañando cuando comenzamos a desarrollar nuestras universidades. Por eso la cultura del secreto, que es contraria al libre acceso a la información pública; por eso el análisis de las informaciones de prensa siempre con desconfianza, el perseguir a los periodistas, a los columnistas; el estar pendiente de lo que se dice en las aulas universitarias, porque eso es muy de la cultura militar; es decir, la cultura del secreto. Eso se filtró en nuestra sociedad civil, en nuestra sociedad política y por eso nosotros encontramos en estos proceso democráticos nuestros, que han costado tanto que han sido tan traumáticos, que de vez en cuando vemos aflora esa cultura. Primero nos vino de la colonia, y después nos vino cuando pasamos a ser repúblicas independientes y cuando el dictador de turno, y hemos tenido dictadores en América Latina de todo tipo y naturaleza, lo primero que hacían era tener control sobre la información, porque tener control sobre la información suponía tener control sobre la disidencia, sobre la oposición, sobre la ciudadanía y es clásico, por ejemplo, en la época del gran auge del telégrafo en América Latina que los telegrafistas enviaban copia de todos los telegramas, no al ministro del ramo, sino directamente al presidente de la republica. En Venezuela nombrar a alguien telegrafista era un sinónimo de ser un hombre de confianza por ejemplo del General Juan Vicente Gómez, que fue uno de nuestros terribles dictadores. Eso demuestra hasta donde era importante el control de la información, y no se diga del control que se tuvo sobre los medios impresos, posteriormente la radio y luego la televisión. En términos generales vemos como todavía se discuten leyes de prensa que pertenecen al siglo XVIII, XIX, en el cual se ve un empeño por entrabar el ejercicio de la libertad de expresión, el libre acceso a la información pública, el derecho a disentir, la libertad de prensa.
Semblanzas: ¿Y los asesinatos de periodistas?
AA: Esa es una de las cosas que mas preocupa a la UNESCO. Es intolerable lo que está pasando; prácticamente todas las semanas tenemos el asesinato de un periodista. Son resabios de esta cultura y por supuesto de la época tan difícil que estamos viviendo de los fundamentalismo, del terrorismo, del narcotráfico vinculados a movimientos parapoliciales, paramilitares, esa vinculación del narcoterrorismo; son escenarios donde denunciar esas cosas es someterse inmediatamente a la amenaza de eso grupos. Entonces, en el momento en que más bien deberíamos preocuparnos por este tipo de hechos, en que se están asesinando hombres y mujeres en América Latina por el hecho de ser periodistas, por ejercer el periodismo, por cumplir con la obligación de informar, nos estamos preocupando por esas viejas leyes del desacato o empeñarnos en sancionar la calumnia y la injuria desde el punto de vista penal, y no del civil; bueno porque el castigo penal es mucho más intimidante, porque lo que nos preocupa no es que existan estas leyes, sino el carácter de amenaza, de intimidación que estas disposiciones legales tienen. Se abusa, como se abusa de otros derechos y hay personas inescrupulosas que evidentemente se valen de determinados derechos para cometer fechorías y el periodismo no escapa a ese mal. Pero no podemos legislar por la excepción, por los casos aislados, porque estaríamos dañando lo normativo, la regla, lo normal en el desempeño del periodismo o en el derecho al libre acceso a la información pública o en el derecho a disentir.
Semblanzas: ¿En tu criterio afecta eso el fortalecimiento de las democracias en la región?
AA: Ahí esta la discusión. Lo que parece insólito es que en el momento en que la democracia en América Latina está amenazada, en que la democracia en América Latina pasa por un estado muy vulnerable, en que comienza a tener serias dificultades de sobrevivencia, ahí movimientos amparados perfectamente en la Constitución que comienzan de nuevo a rescatar, basados en esta cultura autoritaria, estas leyes de desacato, de castigar penalmente la injuria, de prohibir la publicación de determinados documentos, de perseguir las investigaciones, de disminuir la capacidad del periodismo de investigación. Y también hay que ver que pudiera haber medios de comunicación, o pudiera haber periodistas que actúan también con ese periodismo escandaloso o lucrativo al convertirse en esa especie de James Bond del periodismo. Es decir están los dos extremos y yo creo que hay que buscar os términos medios y que la propia sociedad, y el propio ordenamiento jurídico norme de tal manera la situación que ni unos ni otros puedan imponer sus puntos de vista. En estos momentos, cuando hay estas crisis de la democracia, debemos estar preocupados por cómo meter elementos, como añadir elementos y factores que nos hagan tener una mejor democracia y no restarle a la democracia, porque la democracia en estos momentos está sometida a terribles presiones, a terribles amenazas, no para disminuirla sino para desaparecerla, y volver nuevamente al militarismo, a los viejos escenarios que creíamos superados, sobre todo a un renacer el fascismo y del nazi fascismo, al gobierno militar como estilo de gobierno y estilo de vida, lo que es el fundamento del fascismo, y del estado todo poderoso, y la estatización de la vida civil, de la vida ciudadana y del ejercicio político. No podemos estatizar la democracia. En la democracia el Estado tiene que ser un Estado fuerte, eficiente, un Estado que en definitiva ayude, que gerencie el bien común, pero no un Estado que ahogue al ciudadano.
Semblanzas: ¿Y cómo estás viendo a Panamá?
AA: Panamá fue el primer país en América Latina en tener una ley de libre acceso a la información pública. Independientemente de lo que pasó luego, pero fue muy importante, lo que hizo el presidente Martín Torrijos, haber eliminado el decreto que entrababa totalmente la ley de libre acceso a la información publica. Y eso es un gran mérito de su gobierno, como también haber derogado algunas leyes mordaza. Eso es un haber muy importante que la UNESCO lo ha reconocido públicamente. Yo creo que eso es lo que tienen que hacer los presidentes, y eso es un signo de madurez democrática. El punto está en que en este momento lo que tenemos es que abogar para que la cultura del secreto se elimine, para que salga de nuestra vida social, para que podamos tener un libre acceso a la información, para que nos acostumbremos al pluralismo. El problema es que no nos acostumbramos al pluralismo, y por lo tanto no nos acostumbramos al disenso. Nos obsesionamos con el consenso, que es muy importante, pero también la democracia se caracteriza y se debe caracterizar por la existencia de condiciones para el disenso, porque el disenso es una forma de relación de la sociedad, y con el disenso estamos contribuyendo al desarrollo democrático tanto como cuando ponemos las condiciones para el consenso. Entonces consenso y disenso son propios de la democracia. En esto la profesora Ana Maria Miralles, de la Universidad Pontificia de Medellín nos ha ilustrado mucho cuando apunta a fomentar también el disenso en la sociedad. Y no tenerle miedo al disenso.
Semblanzas: ¿Existen áreas específicas donde se afecta el disenso, o donde el estado atenta hoy contra la libertad de expresión?
AA: En el espectro radioeléctrico. El que podamos terminar con ese estado tutelar por ejemplo del espectro radioeléctrico, tiene mucho que ver con el ejercicio de la libertad de expresión. Se produce cuando el estado utiliza su derecho de administrar el espectro radioeléctrico; el Estado no es el propietario es un administrador del espectro radio eléctrico, por lo que tiene que tener un organismo independiente de la administración publica que administre sanamente un bien finito como lo es el espectro radioeléctrico, para que sirva a todos y posibilite que la mayor cantidad de grupos organizados tengan acceso a ese espectro radioeléctrico, y no usarlo como el castigo o la recompensa, que creo que en este momento es uno de los aspectos que esta haciendo mas daño a la democracia en América Latina: te quito una concesión porque no eres de mi simpatía, porque no estoy de acuerdo con tus ideas, porque me estas haciendo daño, porque me estas atacando como gobierno entonces te quito la concesión. Yo creo que el espectro radioeléctrico como bien común, como bien finito, debe estar sometido a una autoridad que lo regule, pero que lo regule con justicia, con inteligencia y apelando siempre al bien común. Entonces son de esas cosas que hay que ir corrigiendo en la democracia, que tenemos que poner en la democracia, si es que queremos salvar la democracia. Si es que definitivamente América Latina quiere apostar por la democracia.


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275369
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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