La combinación de agua y electricidad hace que el cuarto de baño sea una de las habitaciones de la casa más peligrosas, por lo que para evitar riesgos innecesarios debemos tener presente una normas esenciales.
Lo primero que tendremos que hacer es dividir el cuarto de baño en tres zonas en función de su peligrosidad:
En las paredes donde esté encuadrada la bañera o el plato de ducha sólo se permite alguna instalación eléctrica por encima de los 2, 25 metros de altura. Por debajo de esta medida es la zona de prohibición rigurosa y en ella sólo podemos poner mandos de timbre accionados por un cordón o cadena de material aislante.
En la segunda zona, la de protección, mantendremos la misma altura de 2, 25 metros, extendiéndola un metro alrededor del perímetro de la bañera o ducha; aquí sólo están permitidos armarios con doble iluminación incorporada, aparatos de iluminación o calefacción con doble aislamiento o base de máquinas de afeitar con el transformador aislado. Por el contrario, están totalmente prohibidos las tomas de corriente, los interruptores y las cajas de empalmes.
La tercera zona comprendería el resto del cuarto de baño y aquí podríamos colocar todo tipo de aparatos, siempre y cuando lleven el signo que nos indica que están protegidos contra el agua y además tengan el doble aislamiento, el de toma de tierra o un transformador aislado. También podremos colocar interruptores que no tengan partes metálicas accesibles y los enchufes con toma de tierra. El calentador de agua eléctrico deberemos evitar colocarlo en la zona de prohibición y nunca tocaremos su caja de conexiones sin haberlo desenchufado previamente.