La energía solar esta convirtiéndose rápidamente en la solución para muchos negocios y hogares que quieren controlar la escalada de precios de la energía eléctrica, a través de materiales innovadores que se integran con el entorno arquitectónico y que garantizan un mejor rendimiento.
En el primer semestre del 2007, Panamá generó aproximadamente la mitad de su electricidad mediante plantas que queman combustible. El generar esta electricidad contribuyo a verter al aire mucho más de un millón de toneladas de CO2 y otros contaminantes. Además hizo que dinero panameño para la compra de combustible en terceros países.
Ante esta coyuntura, especialistas buscan sistemas que emplean la tecnología para hacer que el funcionamiento del planeta conserve su equilibrio.
Sobre este tema conversamos con el Licenciado Rodrigo Gil, director de operaciones de Permacity América Latina, un grupo de expertos que pretenden impulsar la utilización de la energía solar fotovoltaica en Latinoamérica, zona privilegiada a nivel mundial en cuanto al recurso solar.
Gil explica, que con una superficie de 25 km² (menos de un 10% del área de la Ciudad de Panamá) de paneles solares en edificaciones, se podría producir toda la energía que generan las plantas que queman combustibles. “Como se utilizarían partes de edificaciones que no cumplen ninguna otra función, no se requiere ningún espacio extra para generar la energía, con la ventaja de ser una fuente no contaminante y totalmente limpia”, aseguró.
Funcionamiento. Estos sistemas de paneles solares en edificaciones se llaman instalaciones fotovoltaicas de conexión a red y funcionan vertiendo la electricidad que se transforma del sol, en la misma instalación eléctrica del edificio en el que van colocados.
Estas instalaciones no son similares a las típicas aplicaciones de paneles solares y baterías utilizadas en casas de campo o lugares remotos. Este sistema trabaja específicamente en sitios donde hay red eléctrica, como la ciudad o sitios urbanizados y no requieren de baterías.
Los sistemas fotovoltaicos de conexión a red están formados por paneles solares y unos equipos denominados inversores, que transforman e inyectan la electricidad de las placas solares en el panel general del edificio.
Este tipo de instalaciones existen desde mediados de los años 70, siendo su aparición masiva a principios de la década actual en países como Alemania, Japón, Estados Unidos y España, en los que estos sistemas contribuyen con cifras cada vez más significativas a la generación eléctrica.
“El desarrollo de estas instalaciones en estos países se debe a la preocupación de sus gobiernos por desarrollar nuevas fuentes energéticas no contaminantes, no dependientes de terceros países y que hagan frente a una posible crisis energética”.
Esto ha desarrollado una industria con productos cada vez más competitivos que hacen de los sistemas solares fotovoltaicos de conexión a red, un producto inocuo para el usuario, para la red eléctrica y para el medioambiente.
“En la actualidad, la energía necesaria para fabricar un panel solar, el mismo panel la generará en dos años; y los paneles que se fabricaron hace 30 años con tecnologías incipientes, hoy siguen funcionando”, describió.
Nuestro territorio. Volviendo al caso de Panamá, las características del clima y de la latitud en cualquier parte del país, incluso en la zona del Caribe, hace que sistemas solares iguales generen gran cantidad de energía durante el año, que en Estados Unidos o Alemania. Esto quiere decir que, aún con los días nublados y en época de lluvias, en nuestro territorio los sistemas producen más electricidad que en estos países.
En estos tiempos en los que el usuario sufre los estragos del alza eléctrica, estos sistemas generan un ahorro neto (no solo en la factura eléctrica), ya que una instalación de este tipo produce energía por un valor de casi dos veces el costo del sistema a lo largo de su vida útil.
También pueden hacer que se reduzcan las emisiones de contaminantes. Los paneles solares generan la mayor cantidad de electricidad en las horas en las que el consumo eléctrico es mayor, las horas medias del día, en las que las centrales térmicas tienen que funcionar a todo gas para aportar la potencia que necesitan los usuarios.
A su vez, la energía se produce en el mismo sitio donde se consume y las pérdidas en el cableado por transporte se reducen.
Otro beneficio para todos los usuarios de la red eléctrica es que se disminuye el riesgo de apagones. Cuando existen infraestructuras de distribución eléctrica trabajando al máximo de su capacidad, la posibilidad de apagones es elevada.
“Como estos sistemas refuerzan la red en el núcleo de consumo, se facilita que la potencia máxima a transportar desde las plantas generadoras hasta los usuarios, sea menor y por tanto que la infraestructura trabaje más holgada, dando lugar a un menor riesgo de apagones”.