La planta rabo de gato pertenece al género Acalypha, que comprende plantas herbáceas, anuales o perennes y más frecuentemente arbustos, monoicos o dioicos. Las hojas son alternas, pecioladas, estipuladas, con la lámina entera o dentada. Tienen inflorescencias espiciformes o amentáceas, terminales o axilares, con flores unisexuales o bisexuales.
El nombre proviene del griego akalephe, nombre antiguo de la ortiga, aplicado por Linneo a este género por la apariencia de las hojas de algunas especies.
Es impresionante cultivar esta planta en cestas colgantes, aunque resulta un poco difícil por la humedad que ésta requiere; es por ello que no dura mucho tiempo cuando se encuentra dentro de la casa.
Se caracteriza por sus flores en forma de un largo cordel rojo, parecidos al rabo de un gato. Estos brotes carecen de pétalos, están compuestos por estambres. Sus hojas grandes, son de color verde, ovaladas y puntiagudas.
El rabo de gato posee una floración de color rojo púrpura.
Este es un género que comprende unas 400 especies de origen tropical o subtropical. Existen numerosos híbridos de follaje colorido, tono que tiende a perderse con la edad.
Pode los brotes laterales hasta que la planta alcance su máximo desarrollo para prolongar su crecimiento. Después en años sucesivos, corte las puntas de dichos tallos para que produzca brotes laterales.
Riegue diariamente para mantener la tierra húmeda pero dejando escurrir bien para no encharcar el suelo o la tierra de la maceta. Si se cultiva al exterior, los riegos deberán ser menos abundantes en temporada lluviosa. En verano o cuando las temperaturas sean altas, conviene rociar las hojas.
Abone cada quince días durante el periodo de floración.
Debe estar en una zona muy luminosa pero sin recibir luz solar directa.
Araña roja. En caso de resultar afectada, rocíe con los productos específicos.
De marzo a julio por esquejes jóvenes.