[~sociales01-2.jpg~ Angela Clare González Revilla y Mireya de Cassino. ]
[~sociales01-3.jpg~ José María Olivella y Annie Dooner. ]
[~sociales01-4.jpg~ Mayo Hassán y Juan Botello. ]
[~sociales01-5.jpg~ S.E. Edgar Solis, embajador de Bolivia y Nancy Reátegui. ]
[~sociales01-6.jpg~ Melchor Alarcón y César Monteza. ]
[~sociales01-7.jpg~ Anna Goncharova y Marcos Zenteno. ]
Ambas son educadoras que han empeñado esfuerzos en la producción de cambios cualitativos en la educación nacional, y en la lucha por la democracia.
Nacida en 1905, Otilia Arosemena de Tejeira se graduó de maestra en 1923; en 1925 se ganó una beca para estudiar en Columbia University, de Nueva York, de donde egresó en 1930 con los títulos de licenciada y master en pedagogía. Se activó desde esa fecha en el movimiento feminista local, de cuyo partido dirigió la revista Nosotras.
Desde esta misma época inició su lucha a favor de los derechos de las minorías étnicas, también una constante en su vida pública. Siempre en la vanguardia del movimiento feminista de su época, fue miembro destacado de la Unión Nacional de Mujeres y participó activamente en la campaña electoral de la Constituyente de 1945. En las décadas posteriores, pese a la desaparición de las organizaciones políticas feministas, Otilia siguió ocupándose de la situación y derechos de las mujeres en sus reflexiones y publicaciones, revela la revista Alejandría, en su sección Mujeres que cambiaron la historia.
En 1941 se negó a votar al amparo de la Constitución promulgada por el Doctor Arnulfo Arias, que si bien otorgaba el voto a la mujer, solo incluía a las que poseían determinado nivel intelectual, y dejaba por fuera a las mujeres humildes, ha recordado a Semblanzas su hija Otilia Tejeira de Koster. OTdeK: Porque ella consideraba que eso era injusto.
En 1930 le tocó dirigir la Escuela demostrativa Federico Libby, y durante tres años puso en práctica métodos activos para desarrollar la expresión creadora.
Organizó un teatro infantil, actividades musicales, la expresión oral y escrita de lo estudiantes, con el fin de fortalecer su preparación académica.
Las ideas de Doña Otilia en educación pueden ser resumidas en algunos conceptos básicos que defendió en su cátedra de Filosofía de la Educación, en conferencias libros y artículos. La educación democrática y la extensión de la educación a todas las clases sociales, el cultivo de la expresión creadora, el desarrollo del gusto por la lectura, la formación del carácter y de una personalidad balanceada, el humanismo moderno, son temas de su predilección señala una de las biografías que destacan su trabajo.
Autora del libro Aritmética del Niño para tercer y sexto grado y de La Enseñanza en la Escuela Primaria, Otilia Arosemena de Tejeira vivió rodeada a de amigos y de exalumnos, y consolidó una personalidad destacada.
Ella fue, por ejemplo, la primera mujer decana del país electa como tal en la Facultad de Filosofía, Letras y Educación de la Universidad de Panamá en 1954, y ejerció la cátedra en la Universidad Santa María La Antigua, en 1976. Fue presidenta fundadora de la Asociación de Mujeres Universitarias de Panamá en 1940 y reelecta por tres períodos.
A nivel internacional fue representante de Panamá en el Primer Congreso Femenino Centroamericano de Educación en Costa Rica, en 1938; representante en la Conferencia Mundial de la New Education Fellowship en Estados Unidos en 1941; representante por Panamá en el Noveno Congreso Panamericano del Niño en Venezuela, en 1948. Ha sido la primera y única ciudadana panameña elegida por seis años como miembro del Consejo Directivo de la UNESCO en 1962, organismo en el que participó a diferentes niveles por más de veinte años. Representó a Panamá en la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA, siendo su presidenta de 1972 a 1974. Sus actividades en el campo de la educación y en la defensa de los derechos de las mujeres y de las minorías étnicas tuvieron repercusión a nivel continental. Por ello fue elegida Mujer de las Américas en 1967.
Por eso cuando en los años 70 y 80 decide sumarse a los esfuerzos que realizaban muchos panameños por retornar al sistema democrático en el que había nacido y crecido, muchas son las personas que se inscriben en sus tareas, en su mayoría educadores como José Potá, que hoy por hoy mantiene ese mismo nivel de conducta.
Y desde dónde ejerce esta labor, desde el Comité Panameño de Derechos Humanos. Su hija, Otilia Tejeira de Koster lo va a hacer desde el Centro de Investigación de Derechos Humanos y Socorro Jurídico, una Organización No Gubernamental dedicada a la defensa y promoción de los Derechos Humanos en Panamá, constituida en septiembre de 1986, y de cuya directiva hacían parte, entre otros el Doctor Juan Lombarda, el ingeniero Giovanni Neyda, la licenciada Julia de Santics y el doctor Carlos Guevara Mann.
Entre ellos figuraba también como Asesor de Derecho Internacional el Doctor Miguel Antonio Bernal, la Doctora Lina Vega y el abogado Rafael Jaramillo. OTdeK: Yo soy hija de una época, de lo que me inculcaron mis padres. Por ejemplo yo odié a Franco por lo que le hizo a España, y rechacé todo el mal que causó la Segunda Guerra Mundial. Rechacé la crueldad hacia el ser humano, porque no comprendo cómo un ser humano puede ser tan cruel con otro.
A sus 68 años, Otilia Tejeira de Koster insiste en deshacer sus archivos. Nos informó que los había ofrecido a la Biblioteca Nacional pero no hubo respuesta categórica. Siente que valió la pena, pero lamenta que esos documentos no tengan la acogida que ella esperaba.
Inspirada en la batalla que le inculcaron sus padres, Otilia Arosemena de Tejeira y Alfonso Tejeira, encuentra en la Segunda Guerra Mundial las fuerzas que la sostienen en sus puntos de vista, y siente que hay un trabajo inconcluso., Tiene apreciaciones particulares de las que prefiere no hablar, o hablar "off the record" lo que hace que se le perciba como disidente de los criterios que prevalecieron respecto a la dictadura e incluso respecto al General Noriega, de quien dijo, habló y elogió en algunas ocasiones a su madre.
Conversar con ella ha sido una de las experiencias más difíciles porque sugiere cosas pero no concreta; posee información pero se revela como insatisfecha sobre sus efectos. Se le siente como asqueada de los resultados, pero aun así dice que valió la pena. Le sugerimos al principio, y le rogamos después, que no queme sus archivos, aunque ya una parte ha corrido esa suerte.