Una obra de arte, además de dar un toque de sofisticación en cualquier área donde la ubiquemos, es una inversión para resguardar nuestro dinero.
Existen inversores que compran obras de artistas a mitad de su carrera, para almacenarlas y luego, venderlas a mayor precio cuando éstos se encuentren en la cima.
Sí, nos encontramos en un mundo donde la creatividad se cotiza alto.
Además, las obras de arte tienen la virtud de la permanencia, lo que permite su gran aceptación en el mercado.
Según Carlos Weil, propietario de la Galería Weil Art, se elige una obra por el placer estético que le transmite.
El arte resalta el legado de una cultura. Es el reflejo de los tiempos en que vivimos, el cual permanece en la posterioridad.
Weil, quien tiene 29 años en este negocio, ha observado un aumento considerable en las ventas por parte de los turistas.
Para obtener una obra, Weil asegura que lo más indicado es asesorarse con un marchante (negociante) de arte en una galería de buena reputación.
Maritza de Trejos, propietaria de Galería Artegma, reiteró que las obras de arte, más que una decoración, son una excelente inversión.
Posee un valor significativo en la economía internacional. Su ventaja está en su crecimiento, es más rápido que un plazo fijo.
También agregó que la plástica del panameño Guillermo Trujillo está muy cotizada en Europa.
Disfruta de las exhibiciones de arte en las diferentes galerías, museos, ferias artesanales, entre otras, y escoja la pieza artística que más le cautive.